Guía para poner en práctica las recomendaciones de los CDC para escuelas

Actualización: 7 de septiembre de 2022. 

Entrada en vigencia: 08/01/21

Idiomas disponibles: Español | English

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Índice 
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Resumen de los cambios más recientes 

Actualizaciones al 10 de agosto de 2022

  • Si bien las recomendaciones sobre el COVID-19 de este año escolar para los entornos de K-12 y de cuidado infantil no incluyen nuevos requisitos, las hemos simplificado para que estén más en línea con la respuesta de rutina a otras enfermedades infecciosas. Esta transición comenzó en febrero de 2022, con la última actualización de las recomendaciones para escuelas. 
  • En lugar de asumir un enfoque generalizado en todo el estado, las escuelas trabajarán en forma directa con las autoridades de salud pública locales para tomar decisiones sobre las estrategias de mitigación en respuesta a los aumentos de casos y al ausentismo, de conformidad con sus comunidades y condiciones locales.
  • En los entornos de K-12, el uso de cubrebocas y la cuarentena después de las exposiciones rutinarias en el aula solo se recomiendan como parte de una estrategia de mitigación para evitar la transmisión ante un aumento de casos, cuando se detectan brotes, cuando aumentan los niveles en la comunidad o a discreción de la escuela, el distrito o la agencia local de salud pública. Los estudiantes, el personal escolar y los voluntarios que tienen una prueba de detección positiva deben aislarse
  • Por lo tanto, esta actualización elimina los criterios aplicados en todo el estado para la cuarentena reducida después de las exposiciones rutinarias en el aula. Tanto las escuelas como los centros de cuidado infantil deben continuar alertando a los estudiantes, al personal escolar y a los padres sobre los casos conocidos, los brotes y las exposiciones que ocurren en las aulas para que todos estén debidamente informados, vigilen de cerca los síntomas y puedan optar por aumentar las medidas de mitigación personales, según sea necesario.
  • Sigue siendo importante que todas las escuelas y centros de cuidado infantil les recuerden al personal escolar, a los estudiantes y a los padres que deben mantener las vacunas al día, quedarse en casa si están enfermos, hacerse pruebas si presentan síntomas y aislarse si la prueba del COVID-19 es positiva. De acuerdo con la Ley de Familias y Lugares de Trabajo Saludables de Colorado (Healthy Families and Workplaces Act), los habitantes del estado tienen derecho a recibir tiempo libre remunerado para atender las necesidades relacionadas con el COVID-19. Las escuelas y los centros de cuidado infantil deben notificar a los estudiantes, al personal y a los padres cada vez que detecten signos del aumento de casos o brotes de enfermedades infecciosas, para garantizar que esas personas puedan tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar, y proteger a sus seres queridos.
  • De conformidad con los reglamentos vigentes desde hace mucho tiempo, las escuelas y los centros de cuidado infantil tienen la obligación de establecer políticas por escrito para vigilar y abordar las enfermedades y el ausentismo que indican que existe la transmisión entre los estudiantes y el personal escolar; reportar los casos y trabajar con las autoridades locales de salud pública para abordar y evitar la transmisión del COVID-19 y otras enfermedades infecciosas en sus instalaciones.
  • Además, se insta a todas las escuelas y los centros de cuidado infantil a mantener y mejorar la ventilación dentro de sus edificios, utilizando los numerosos elementos, recursos y fondos que ahora se encuentran disponibles.
     

Actualizaciones a partir del 11ro de febrero de 2022

  • Se ha añadido una nueva sección, Transición de la prevención del COVID-19 en escuelas P-12 hacia un modelo típico de control de enfermedades. En la misma, se describen estrategias a ser aplicadas en las escuelas P-12 a medida que estas se alejan de la respuesta de investigación de casos individuales. La fecha prevista para la aplicación de esta normativa es el 28 de febrero de 2022. 

Actualizaciones a partir del 1ro de febrero de 2022

  • Se ha añadido la guía Test to Stay como alternativa adicional a la cuarentena para los alumnos y el personal escolar que no están al día con las dosis contra el COVID-19, pero que han sido identificados como contactos estrechos de personas infectadas por el virus que asisten a la escuela.
  • Incluye un diagrama de decisiones a tomar respecto a Test to Stay para el personal escolar y los padres de alumnos (en la sección de herramientas de la guía).

Actualizaciones a partir del 20 de enero de 2022

  • Alineamiento con la definición actualizada de los CDC de "estar al día" con las dosis de las vacunas contra el COVID-19. Cuando los CDC publicaron la guía escolar actualizada el 6 de enero de 2022, la definición de "al día" incluía a los menores de 12 a 17 años que habían completado su esquema de vacunación inicial, independientemente del estado de la tercera dosis (de refuerzo). Ahora, la definición considera que los menores de 12 a 17 años solo están "al día" si han recibido una tercera dosis (de refuerzo). Los niños menores de 12 años aún no pueden recibir la tercera dosis (de refuerzo) y se los considera “al día” después de haber completa su esquema de vacunación inicial. El estatus de “al día” se emplea para determinar si la cuarentena es necesaria tras una exposición viral.
  • Aclarar que los estudiantes de Colorado que califican, aparte de los educadores, tienen hasta el 1ro de febrero de 2022 para aplicarse la tercera dosis (de refuerzo) si aún no lo han hecho. Hasta esa fecha, los alumnos y el personal que haya completado su esquema de vacunación inicial, pero que aún no haya recibido la tercera dosis, podrán volver al a la escuela tras una exposición al virus si obtienen un resultado negativo en la prueba de detección y llevan puesto un tapabocas bien ajustado alrededor de los demás durante los 10 días posteriores a la exposición. Deben hacerse la prueba de nuevo el quinto día contando a partir de la fecha de exposición viral. Además, se considerará que los alumnos y el personal escolar están al día con las vacunas contra el COVID-19 inmediatamente después de haber recibido su tercera dosis; no tienen que esperar 14 días después de la vacunación.

Actualizaciones al 7 de enero de 2022 

  • Ajustarse a las nuevas recomendaciones de los CDC —que aconsejan cinco días de aislamiento y cuarentena— y la nueva Guía de prevención del COVID-19 en escuelas P-12.
  • Aclarar que los estudiantes y educadores de Colorado tienen hasta el 1ro de febrero de 2022 para aplicarse la tercera dosis (de refuerzo) si aún no lo han hecho. Hasta esa fecha, el personal que haya completado su esquema de vacunación inicial, pero que aún no haya recibido la tercera dosis, podrá volver al trabajo tras una exposición al virus si obtiene un resultado negativo en la prueba de detección y lleva puesto un tapabocas bien ajustado alrededor de los demás durante los 10 días posteriores a la exposición. Deben hacerse la prueba de nuevo el quinto día contando a partir de la fecha de exposición viral. Además, se considerará que el personal está al día con las vacunas contra el COVID-19 inmediatamente después de haber recibido su tercera dosis; no tienen que esperar 14 días después de la vacunación.
  • Se aclara la definición y las consideraciones especiales respecto a la educación para la temprana infancia.
  • Se agregó una definición del programa Test to stay, prueba para quedarse, el cual entrará en funcionamiento el 1ro de febrero de 2022.

Colorado sigue las recomendaciones de los CDC para las escuelas. Esta guía está diseñada para aclarar las recomendaciones de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) y ayudar a las escuelas a ponerlas en práctica.

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Resumen ejecutivo

En los últimos años, las escuelas de Colorado han hecho una magnífica tarea para mantener a su personal y estudiantes seguros y en la escuela. Si bien el COVID-19 continuará causando enfermedades y algunas alteraciones en el futuro previsible, esta primavera nos afianzaremos en nuestro éxito y continuaremos implementando la respuesta de rutina a la enfermedad del COVID-19 en las escuelas. 

Para preservar el aprendizaje presencial y minimizar los impactos en las familias y la comunidad en general, se insta a las escuelas a continuar un enfoque por niveles para controlar la transmisión de todas las enfermedades contagiosas entre el personal escolar y los estudiantes. Muchas estrategias simples promueven la continuidad de la escuela y del cuidado infantil en condiciones saludables, lo cual incluye fomentar el acceso equitativo a las vacunas y las pruebas de detección, y recordarles a los estudiantes y al personal escolar que deben quedarse en casa cuando están enfermos, hacerse pruebas si presentan síntomas y aislarse si tiene un resultado positivo de COVID-19.

Asimismo, todas las escuelas de Colorado están sujetas a los requisitos de las normas y reglamentos que rigen las escuelas en el estado de Colorado (6 CCR 1010-6), en tanto que los centros de cuidado infantil están sujetos a los requisitos de las normas y reglamentos que rigen la salud y las condiciones sanitarias en instalaciones de cuidado infantil en el estado de Colorado (6 CCR 1010-7). 

Estos dos reglamentos incluyen requisitos para mantener los sistemas de ventilación; promover la higiene de manos; implementar planes por escrito para responder a brotes y emergencias médicas, y cumplir las recomendaciones contenidas en las pautas sobre enfermedades infecciosas para escuelas y centros de cuidado infantil, incluidos los requisitos de reporte de enfermedades. 

Las escuelas y los centros de cuidado infantil deben continuar vigilantes ante posibles aumentos en los casos de COVID-19 y trabajar con los organismos de salud pública en caso de detectar brotes de esta y otras enfermedades contagiosas para determinar las estrategias de mitigación más apropiadas, con el fin de controlar la transmisión y mantener a los niños aprendiendo y prosperando en la escuela o en los centros de cuidado. 

Los organismos de salud pública, tanto locales como estatales, tienen autoridad jurídica, legal y reglamentaria para investigar y controlar la transmisión de enfermedades, incluyendo el aislamiento de los casos positivos, la cuarentena de los contactos cercanos, el cierre de los lugares públicos y la prohibición de reuniones con miras a controlar la propagación de la enfermedad. Los ordenamientos jurídicos citados incluyen, entre otros, 25-1.5-102(1), 25-1-506(3)(b)(V), 25-1-122(2), 25-1.5-101(1)(a), (h), (k) y (l), C.R.S. La autoridad reguladora incluye los códigos: 6 CCR 1009-1, 6 CCR 1010-6 y 6 CCR 1010-7.

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Aplicabilidad 

Esta orientación se aplica a todas las circunstancias en las que un maestro o cuidador se ocupa de varios niños fuera del domicilio habitual de los mismos. Entre otros casos posibles, estas circunstancias incluyen:

  • Escuelas de K-12, tanto públicas como privadas.
  • Centros de cuidado infantil autorizados.
  • Centros de cuidado infantil en un entorno familiar.
  • Programas de cuidado infantil que no requieren licencia, como los campamentos para el desarrollo de una sola destreza y los de 72 horas.
  • Centros de cuidado infantil para visitantes en las estaciones de esquí y en los juzgados.
  • «Grupos de estudio» y otros grupos de educación en casa.

Véanse las Consideraciones especiales para la educación de niños en edad temprana.

Esta guía también se aplica a las actividades extraescolares (incluidos los deportes), en las que los participantes están en los grados de preescolar al duodécimo (P-12). 

 

Consideraciones especiales para la educación de niños en edad temprana

Los centros de cuidado infantil y preescolar (Pre-K) se diferencian de los centros educativos K-12 (desde Kindergarten hasta la preparatoria) en aspectos importantes. Las instalaciones, el plan de estudios y los modos de supervisión particulares de los centros de cuidado infantil requieren modificaciones a la guía elaborada para los centros K-12. Por ejemplo, los centros de educación para la temprana infancia (ECE, por sus siglas en inglés), establecimientos que atienden a niños de 0 a 8 años, no siempre son entornos propicios para que la gente permanezca sentada y distanciada a lo largo del día, o que les permita recordar fácilmente con quién ha interactuado un niño en particular. Cabe recordar que el CDPHE y los CDC no recomiendan que los niños menores de 2 años lleven puesto cubrebocas, y los bebés con menos de seis meses de vida no cumplen con los requisitos para vacunarse. Es posible que las recomendaciones de los CDC que combinan una reducción de la duración del aislamiento (de 0 a 5 días) con el uso del cubrebocas (días 6-10) y sustituyen la cuarentena con el uso de cubrebocas por 10 días y la realización de pruebas, no sean aplicables en algunos centros educativos de la primera infancia donde no se puede usar el cubrebocas. Además, es más probable que los niños pequeños necesiten que se los alimente, se les cambie el pañal, se los cargue en brazos y que duerman la siesta y canten en sus aulas. En lugar de ponerle cubrebocas a los menores de dos años y otras personas que no pueden tolerarlas por razones médicas, las escuelas deben considerar otras estrategias por niveles, como hacer que los cuidadores usen cubrebocas, especialmente durante las actividades de mayor riesgo (sujetar, alimentar y cambiar los pañales), mejorar la ventilación, hacer pruebas de detección y limitar la mezcla entre grupos.

Por tales motivos, le pedimos que tenga en cuenta las recomendaciones especiales para los centros de educación preescolar y de cuidado infantil a lo largo de esta guía. En la guía y en las herramientas, el término “escuelas” incluye los centros educativos de K-12 y a los proveedores de cuidado infantil, incluidos los que trabajan a domicilio. Sin embargo, se recomiendan estrategias de mitigación por niveles en los casos en que los niños pequeños no puedan usar cubrebocas o no cumplan con los requisitos para ser vacunados. Mantener a los niños pequeños en grupos fijos reducidos y estables; promover el uso generalizado del cubrebocas para cualquier persona mayor de 2 años y fomentar que todo el personal y los niños estén al día con las vacunas, tan pronto como reúnan los requisitos, reducirá el número de contactos cercanos y el impacto causado por el aislamiento. Las personas que no pueden llevar puesto el cubrebocas, incluidos los niños menores de 2 años e individuos de cualquier edad con ciertas discapacidades, deben aislarse (si están infectados) y ponerse en cuarentena (si han estado expuestos al virus y es la medida recomendada por los organismos de salud pública) durante 10 días.

Los entornos residenciales (incluidos los campamentos de hospedaje nocturno y los centros de cuidado grupal) tienen características de transmisión y capacidades de aislamiento y cuarentena diferentes a los centros educativos K-12 y otros centros de cuidado infantil. Estos entornos deben seguir las orientaciones sobre brotes pertinentes para sus circunstancias específicas. 
 

 

Definiciones

Síntomas parecidos a los del COVID-19: pérdida del gusto o el olfato, fiebre (temperatura de 100,4 °F [38 °C] o más), escalofríos, tos reciente o que empeora, falta de aire o dificultad para respirar, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolores musculares o corporales, congestión o secreción nasal, fatiga, náuseas o vómitos y diarrea. Se supone que una persona puede contagiar a otras desde dos días antes de que empiece a manifestar síntomas y durante 10 días después de su inicio. En los niños demasiado pequeños o incapaces de informar de manera confiable sobre sus síntomas, los cuidadores y profesores deben monitorear los síntomas y otros signos de la enfermedad propios de la edad, como la disminución del apetito o del nivel de actividad. Quienes presenten síntomas deben procurar hacerse una evaluación clínica, incluidas las pruebas de detección, tan pronto como sea posible.

Aislamiento: significa quedarse en casa y no ir al trabajo, a la escuela ni a otras actividades cuando una persona está enferma o ha sido diagnosticada con COVID-19. La mayoría de aquellos que no tienen síntomas, o que tienen síntomas leves que están mejorando, pueden volver a la escuela y a las actividades asociadas a la escuela después de cinco días completos de aislamiento. Durante los cinco días posteriores al aislamiento, hay que llevar puesto un tapabocas bien ajustado sobre la boca y la nariz cuando uno está cerca de otras personas. Durante las comidas, cuando no es posible el uso del tapabocas, se debe hacer hincapié en la ventilación y el distanciamiento para evitar entrar en contacto y contagiar a los demás. No hace falta una prueba de detección para dar por finalizado el aislamiento. Si uno tiene pruebas a disposición, lo mejor es utilizar una prueba de antígeno al final del período de aislamiento de cinco días.  Si la prueba le da positivo, el aislamiento debe continuar hasta el día 10. Aquellos individuos que no pueden llevar un tapabocas en presencia de otras personas deben aislarse por 10 días completos. En ciertas circunstancias poco comunes (por ejemplo, si una persona estaba muy enferma o tiene ciertos problemas médicos), el aislamiento puede durar hasta 20 días. En casos excepcionales, tras consultar con un proveedor de servicios médicos, es posible que las personas que están gravemente enfermas o que padecen inmunocompromiso requieran pruebas adicionales para determinar cuándo dejan de ser infecciosas. Encuentre más información sobre el aislamiento aqui.  

Cuarentena: significa quedarse en casa y no ir al trabajo, a la escuela ni a otras actividades después de que una persona estuvo en contacto cercano con alguien que tiene COVID-19 para así evitar contagiar a otras personas. Una persona no debe asistir al trabajo, a la escuela ni a actividades extraescolares si se le pide hacer cuarentena tras una exposición. Si una persona presenta síntomas de COVID-19 o tiene una prueba de detección positiva durante su período de cuarentena, debe comenzar el aislamiento. La cuarentena después de las exposiciones rutinarias en el aula solo se recomienda como parte de una estrategia de mitigación para evitar la transmisión ante un aumento de casos, cuando se detectan brotes, cuando aumentan los niveles en la comunidad o a discreción de la escuela, el distrito o la agencia local de salud pública. Después de volver a la escuela tras una exposición, hay que llevar puesto un cubrebocas bien ajustado sobre la boca y la nariz cuando se está cerca de otras personas. Durante las comidas, cuando no es posible el uso del cubrebocas, se debe hacer hincapié en la ventilación y el distanciamiento para evitar exponer a los demás a la enfermedad. 

Contacto cercano: una persona que estuvo lo suficientemente cerca de otra con COVID-19 (o con síntomas de COVID-19) como para correr el riesgo de contagiarse. 

Prueba de detección de COVID-19: prueba que detecta una infección actual de COVID-19. Estas pruebas incluyen la de PCR (reacción en cadena de la polimerasa), las pruebas moleculares rápidas y las pruebas de antígenos. Las pruebas serológicas pueden detectar evidencia de una infección pasada o de vacunación, pero no pueden decir de forma confiable si una persona actualmente tiene COVID-19, por lo que no se consideran pruebas de diagnóstico. Conozca más sobre los diferentes tipos de pruebas de detección del COVID-19.

Modelo de control rutinario de la enfermedad COVID-19 en escuelas

Información general: Dado que los habitantes más pequeños de Colorado reúnen los requisitos para vacunarse y los indicadores de vigilancia del COVID-19 (como los niveles de la enfermedad en la comunidad según los CDC) se estabilizan a niveles más bajos, las escuelas deberían implementar en sus entornos un modelo de control rutinario de enfermedades más típico. Dicho modelo se enfoca más en la respuesta a grupos de casos, a brotes y a evidencia de transmisión continua en las escuelas, y no tanto en la investigación de casos individuales, en el rastreo de contactos y en la cuarentena del personal y los estudiantes después de exposiciones en la escuela. Un modelo de control rutinario para el COVID-19 ajusta más sus esfuerzos con las estrategias de respuesta usadas para otras enfermedades infecciosas en las escuelas por los organismos de salud pública. 

Los administradores escolares deberían prepararse para la aparición de nuevas variantes o una disminución sustancial de la inmunidad, que una vez más podrían dar lugar a una mayor morbilidad, mortalidad y otros problemas, y exigir volver a un enfoque de investigación de casos individuales en las escuelas.

Elementos de un modelo de control rutinario de la enfermedad COVID-19 en escuelas

  • Continuar alentando a todo el personal y a los estudiantes a mantener su vacunación al día.
  • Seguir los requisitos de aislamiento para los estudiantes y el personal enfermos o con una prueba de detección de COVID-19 positiva.
  • Quedarse en casa si se presentan síntomas de enfermedad, incluidos síntomas no relacionados con el COVID-19. 
  • Continuar recomendando estrategias de prevención del contagio, lo cual incluye pruebas de detección y uso de tapabocas al personal y los estudiantes, luego de enfermedades y exposiciones.
  • Mantener y mejorar la ventilación de los espacios cerrados. Para obtener recursos sobre mejoras de la ventilación, visite la página web de los CDC titulada: Ventilación en escuelas y programas de cuidados infantiles.
  • Continuar apoyando el uso de tapabocas por parte del personal y los estudiantes, incluso cuando esta medida no sea exigida por órdenes locales de salud pública. Los CDC recomiendan el uso de tapabocas en espacios cerrados por parte de los maestros, el personal, los estudiantes y los visitantes a escuelas K-12, independientemente del estatus de vacunación, cuando los niveles de COVID-19 en la comunidad son altos y para combatir los aumentos de casos o los brotes entre los estudiantes y el personal.
  • Responder a los grupos de casos (incluidos los aumentos en enfermedades respiratorias) y a los brotes confirmados tal como se describe a continuación:
  • Continuar reportando los casos identificados y los brotes a los organismos de salud pública, de conformidad con el Estatuto y el Reglamento (6 CCR 1009-1) de Colorado. 
  • En lugar de realizar una investigación y rastreo de contactos en cada caso individual, implementar nuevas estrategias de detección basadas en grupos de casos o brotes, incluida la notificación a los organismos de salud pública de los datos de ausentismo y la participación en la vigilancia de las aguas residuales. 

Sin poner en práctica la investigación de casos y el rastreo de contactos en forma rutinaria, los brotes pueden ser difíciles de identificar y los umbrales de brotes difíciles de implementar. Si las escuelas identifican aumentos en el ausentismo, en especial debido a enfermedades respiratorias, o bien un aumento en los casos reportados de COVID-19, deben comunicarse con la agencia local de salud pública. Estas agencias colaborarán con las escuelas para determinar si se sospecha la presencia de un brote y si es necesario llevar a cabo estrategias en respuesta a un brote para controlar el contagio.

Estrategias recomendadas como respuesta al brote viral de COVID-19 en las escuelas:

  • Evite mezclar distintos grados, aulas u otros grupos afectados durante las comidas, el recreo y otras ocasiones de reunión con miras a limitar la propagación mientras la escuela está experimentando un brote viral.
  • Uso obligatorio del cubrebocas por parte del personal y los alumnos de forma temporal. El uso obligatorio del cubrebocas puede aplicarse a nivel de aula, de grado o de escuela, dependiendo del alcance de la transmisión viral y de la estructura de la escuela. 
  • Temporalmente, todo el personal y los estudiantes deberán hacerse pruebas de detección. La implementación de las pruebas de detección puede llevarse a cabo a nivel de aula, de grado o de escuela, según cuál sea el alcance del contagio y la estructura del establecimiento. Las escuelas pueden usar las pruebas de detección disponibles a través del Programa de Pruebas para Escuelas del CDPHE, con el fin de identificar los casos asintomáticos rápidamente y evitar el contagio. El CDPHE recomienda la siguiente estrategia sobre pruebas de detección para preservar el aprendizaje presencial en la mayor medida.
    • La primera ronda de pruebas debe realizarse lo antes posible, idealmente durante la semana que empieza desde la detección del presunto brote viral.
    • Si bien se recomiendan dos rondas de pruebas para el control del brote, los administradores de la escuela y las LPHA deben considerar el alcance de la transmisión y el número de nuevos casos identificados a través de las pruebas iniciales a la hora de determinar la duración de las actividades de respuesta al brote (incluidas las pruebas).
    • En función de la capacidad logística y de las circunstancias locales, los administradores y las LPHA pueden optar por aplicar las pruebas a todo el personal escolar y a los alumnos, independientemente del estado de vacunación y de infección reciente.

Priorizar el aprendizaje presencial

Debemos apoyar y dar prioridad al aprendizaje presencial, ininterrumpido y de tiempo completo en todas las comunidades. Por lo tanto, Colorado ha pasado de una estrategia de respuesta según casos individuales a una estrategia de atenuación de la transmisión viral, donde en lugar de poner en cuarentena a los estudiantes y al personal después de las exposiciones individuales, se considera el riesgo de toda la comunidad escolar, incluidos los riesgos asociados con la interrupción del aprendizaje presencial.

Medidas de prevención  

El gobierno estatal sigue recomendando un enfoque estratificado de las mejores prácticas para la prevención del COVID-19.  Estos procedimientos más adecuados están descritos en detalle en la guía operativa para escuelas de K-12 y programas de atención y educación de la primera infancia (ECE) para garantizar la seguridad de las clases presenciales, e incluyen todo lo relacionado con vacunación, ventilación, maximización de actividades al aire libre, políticas sobre licencias por enfermedad, uso de tapabocas, pruebas, limpieza y desinfección, así como el lavado de manos. Estas políticas seguirán siendo importantes para prevenir la transmisión de todas las enfermedades en las escuelas.

Uso del cubrebocas 

Los CDC recomiendan que todos los maestros, personal, estudiantes y visitantes de las escuelas usen cubrebocas en los espacios cerrados, cuando los niveles de COVID-19 en la comunidad, según la herramienta de los CDC sean altos y cuando una escuela o un centro de cuidado de niños identifique casos o brotes de COVID-19 entre el personal o los estudiantes. Asimismo, el uso del cubrebocas también es esencial en el marco de las recomendaciones de los CDC, que combinan una reducción en la duración del aislamiento (de 0 a 5 días) con el uso del cubrebocas (días 6 al 10) y las precauciones recomendadas después de la exposición. Si el personal o los alumnos no pueden usar cubrebocas del día 6 al 10 después del aislamiento, deberán continuar en aislamiento durante 10 días completos. 

Aquellos que pueden tolerar llevar puesto el tapabocas por motivos médicos deben comunicarse con las autoridades de la escuela para evaluar la necesidad de implementar adaptaciones razonables con arreglo a la Ley sobre estadounidenses con discapacidades (ADA). Obtenga información adicional sobre adaptaciones razonables en la Guía de derechos civiles del Estado. Tanto el Estado como la agencia de salud pública estatal están facultados para emitir órdenes de salud pública que exijan el uso del tapabocas y a la vez incluyan cualquier excepción permitida a este requisito. En los entornos en los cuales el Estado exige el tapabocas, las excepciones incluyen la posibilidad de sacárselo a fin de tomar parte en una ceremonia de importancia o servicio religioso en los cuales hace falta quitarse el tapabocas temporalmente para poder participar. No existe una exención general más amplia del uso del tapabocas por creencias religiosas o personales en las órdenes estatales de salud pública. Además, incluso cuando así no lo requieran las agencias locales de salud pública o los distritos escolares, el personal y los estudiantes tendrá derecho a llevar puesto el tapabocas. Tanto las escuelas como los distritos escolares deben procurar que los estudiantes y el personal que decidan protegerse de esta forma se sientan bienvenidos en cualquier aula. 

Mejoras en la ventilación

El COVID-19 y otras enfermedades respiratorias se propagan a través de las gotículas respiratorias producidas cuando respiramos, hablamos, estornudamos o tosemos. Mejorar la ventilación mediante el aumento de los intercambios de aire y la filtración ayuda a diluir los contaminantes que puedan estar presentes (incluidas las gotículas respiratorias). Las escuelas pueden mejorar su ventilación de varias maneras. 

Los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado existentes deben mantenerse en buen estado de funcionamiento y ponerse en operación durante al menos 30 minutos antes y después de que el edificio esté ocupado 

En las escuelas que no cuentan con estos sistemas o no tienen sistemas adecuados, se podrá abrir las ventanas para mejorar la ventilación durante el día. 

Además, se pueden añadir filtros HEPA a los sistemas existentes o se pueden agregar filtros HEPA portátiles a áreas determinadas para filtrar contaminantes del aire. 

Se recomiendan vivamente las actividades al aire libre, sobre todo durante comidas y actividades de mayor riesgo. 

Recursos adicionales sobre cómo mejorar la ventilación (en inglés):

Aislamiento de casos positivos 

Asegurarse de que los enfermos permanezcan en casa (y que las personas con COVID-19 cumplan con los requisitos de aislamiento, independientemente de su estatus de vacunación) es fundamental para limitar la propagación del virus. El aislamiento de los casos positivos es obligatorio, y las autoridades de salud pública y los distritos escolares locales deben hacerlo cumplir. 

Seguimiento y comunicación

Aunque los estudiantes y el personal no están obligados a ponerse en cuarentena si están expuestos a alguien con COVID-19, deben llevar un cubrebocas bien ajustado cuando estén cerca de otras personas y vigilar los síntomas durante 10 días. Deberán, asimismo, hacerse la prueba al menos cinco días después de su exposición al virus, si desarrollan síntomas. En el caso de los menores de dos años o de quienes no pueden usar cubrebocas por razones médicas, las escuelas deben colaborar con los organismos de salud pública para determinar qué otras estrategias por niveles pueden utilizarse, como pedir a los profesores o cuidadores que trabajan directamente con la persona que usen cubrebocas, especialmente durante el contacto cercano de mayor riesgo (cargar, alimentar, cambiar pañales), mejorar la ventilación y limitar la aglomeración de personas y la mezcla entre grupos. 

Tanto las escuelas como los centros de cuidado infantil deben continuar alertando a los estudiantes, al personal escolar y a los padres sobre los casos conocidos, los brotes y las exposiciones que ocurren en las aulas para que todos estén debidamente informados, vigilen de cerca los síntomas y puedan optar por aumentar las medidas de mitigación personales, según sea necesario, cuando viven o trabajan con personas vulnerables (por ejemplo, un estudiante de preparatoria que es voluntario en un centro de cuidados de adultos mayores o que vive con un familiar inmunodeprimido). 

Los modelos de cartas para los padres pueden ser usados para notificar a los padres sobre casos del COVID-19 y exposiciones dentro de las escuelas:

Cuarentena por exposiciones rutinarias en el aula

En los entornos de K-12, ya no se recomienda la cuarentena después de las exposiciones rutinarias en el aula, a menos que forme parte de una estrategia de mitigación implementada a discreción de la escuela, el distrito o la agencia local de salud pública ante un aumento de casos, detección de brotes o aumento de los niveles en la comunidad. 
 

Exposiciones de alto riesgo

Varias situaciones de contacto cercano se considerarían exposiciones de alto riesgo al COVID-19. Los organismos de salud pública locales pueden analizar estas exposiciones de mayor riesgo mediante un enfoque evaluativo de riesgo elevado, el cual pudiera incluir poner en cuarentena a los individuos expuestos que no están vacunados o no están al día con sus vacunas contra el COVID-19. Estas exposiciones pueden suponer un riesgo significativamente mayor que las actividades típicas dentro del aula. Algunos ejemplos son: 

  • Participar en competencias deportivas de alto contacto o en ambientes cerrados.
  • Examinar a estudiantes o personal enfermo.
  • Efectuar procedimientos generadores de gotículas.
  • Cuidar a un niño pequeño (alimentarlo/a, cargarlo/a o cambiarle los pañales).
  • Interacciones entre niños pequeños en las que no es apropiado para su edad permanecer sentados o distanciados físicamente.  
  • Participar en actividades de exhalación forzada en ambientes cerrados, como cantar, hacer ejercicio o tocar un instrumento de viento o de metal.  

Esta lista no es exhaustiva, y las autoridades de salud pública pueden ayudar a determinar si es necesaria o no la cuarentena tras una exposición viral determinada. Las escuelas deben analizar estos casos más complejos junto con su agencia local de salud pública.

El personal y los estudiantes que están expuestos a un caso de COVID-19 fuera del aula, incluidos los entornos sociales, deportivos, laborales y el hogar, probablemente tendrán que estar en cuarentena, de acuerdo con la normativa de las autoridades de salud pública, en caso de ser necesario para controlar la transmisión en las escuelas. Se les recomienda encarecidamente a los estudiantes que participan en actividades de alto riesgo (como competencias deportivas en ambientes cerrados sin usar cubrebocas) y a las personas que tienen un mayor riesgo de infección grave que reciban todas las dosis recomendadas de la vacuna para su propia protección. 

Personas con mayor riesgo de padecer una enfermedad grave

Los individuos deben hablar sobre sus factores de riesgo personales con sus proveedores de atención médica. Las personas que se determinan que corren un mayor riesgo de padecer una enfermedad grave deben vacunarse con todas las dosis recomendadas tan pronto como cumplan con los requisitos, en consulta con su proveedor de atención médica. Si estas personas no cumplen con los requisitos para la vacunación, o un médico desaconseja la vacuna, se les recomienda enfáticamente hacerse pruebas de detección en serie y usar tapabocas en ambientes cerrados. Las escuelas pueden considerar requisitos universales de uso de tapabocas, mejoras en la ventilación y otras medidas de protección cuando atienden o emplean a un gran número de personas de alto riesgo o vulnerables.

Prueba de detección del COVID-19 

Se les recomienda a las escuelas garantizar un acceso equitativo a pruebas de detección del COVID-19 para los estudiantes y el personal. Las pruebas accesibles pueden ayudar a las escuelas a evitar la transmisión del COVID-19 y a reducir problemas en el aprendizaje presencial.

Los distritos escolares pueden optar por implementar el programa de pruebas de detección gratuitas y voluntarias a nivel estatal del CDPHE. Si una escuela o un distrito escolar está interesado en inscribirse en este programa, póngase en contacto con cdphe_schooltesting@state.co.us. 

Para complementar el programa de pruebas de detección, en el año escolar 2022-2023 el CDPHE también ofrecerá el Programa Prueba para Saber (Test to Know) para el COVID-19. El programa faculta a las escuelas a administrar pruebas rápidas de antígenos en el punto de atención, así como a distribuir paquetes de pruebas rápidas de antígenos de venta libre a los estudiantes, al personal y a los voluntarios, para que las usen en entornos ajenos a la escuela.

Además, se dispone de pruebas en los centros comunitarios de detección en todo el territorio de Colorado. Para encontrar un centro cercano, visite la página web sobre pruebas de detección de COVID-19 del CDPHE.

También es posible obtener suministros para pruebas federales por medio de la Operation Expanded Testing de los CDC (Operación de Extensión de Pruebas). 

Podrá encontrar recursos para estas pruebas de detección del COVID-19 en el hogar en las páginas del CDPHE tituladas What should I do if I test positive? (¿Qué debo hacer si doy positivo en una prueba?) y Learn about testing (Obtenga más información sobre las pruebas de detección.)
 

Casos positivos y brotes de COVID-19 

Tal como se ha descrito anteriormente, todos los casos positivos deberán aislarse y permanecer en casa por al menos cinco días para proteger a los demás, conforme a la normativa de las autoridades de salud pública. Cuando hay un brote que afecta a varias aulas, la dirección de la escuela debe trabajar con su autoridad local de salud pública para determinar si son necesarias estrategias de mitigación adicionales. Otras estrategias de mitigación pueden ser: el uso obligatorio de cubrebocas en ambientes cerrados, distanciamiento físico, pruebas de detección, rastreo de los contactos y la cuarentena de los contactos cercanos. Las personas que se reincorporan a la escuela en los días 6 a 10 después de su aislamiento o de una exposición conocida deben llevar puesto un cubrebocas bien ajustado sobre la boca y la nariz mientras están en la escuela o cerca de otras personas. Cualquier persona que no puede llevar un cubrebocas bien ajustado debe completar 10 días enteros de aislamiento. 

Advertencia: las variantes de preocupación que circulan en las comunidades podrían afectar las estrategias ideadas en base a la población para reducir el contagio. 


Variantes del COVID-19

Los CDC y el CDPHE realizan un seguimiento activo del impacto que las variantes del virus COVID-19 pueden tener en las comunidades y las personas. El gobierno estatal está monitoreando de cerca las variantes que pueden causar una enfermedad más grave, ser más contagiosas o tener un mayor potencial para infectar a quienes están vacunados o se infectaron recientemente por COVID-19. 

Todas las variantes del COVID-19 se propagan a través de las partículas virales exhaladas por las personas enfermas, y las mismas medidas de protección que ayudaron a mantener a los estudiantes seguros en las escuelas el año pasado, como uso de tapabocas, vacunación, práctica de una buena higiene de manos y respiratoria, entre otras, siguen siendo eficaces. 

Hay más información de los CDC disponible sobre las variantes del COVID-19 aquí.

Fomentar la vacunación en las escuelas

Las vacunas son nuestra mejor defensa contra el COVID-19 y muchas otras enfermedades que pueden prevenirse. Se alienta a las escuelas a educar a las comunidades sobre la seguridad y eficacia de las vacunas contra el COVID-19. 

Recursos para que las escuelas eduquen a sus comunidades sobre la vacuna contra el COVID-19

El CDPHE ha elaborado muchos recursos para apoyar el esfuerzo de vacunación contra el COVID-19 y hemos añadido información en nuestro módulo de educación sobre vacunas en línea.

El CDPHE ha elaborado muchos recursos para apoyar el esfuerzo de vacunación contra el COVID-19, y hemos añadido información en nuestro módulo de educación en línea sobre vacunas

Hay recursos adicionales disponibles, como testimonios, temas de conversación, infografías para redes sociales, etc., para ayudar a las escuelas a comunicar eficazmente a sus comunidades la seguridad y eficacia de las vacunas contra el COVID-19: 

Los CDC y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) tienen recursos adicionales sobre las vacunas contra el COVID-19:

Verificación del estatus de vacunación  

Las escuelas pueden verificar el estatus de vacunación de sus estudiantes utilizando el Sistema de Información de Inmunización de Colorado (CIIS, por sus siglas en inglés) sin necesidad de un consentimiento por escrito Conforme a la Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar (FERPA, por sus siglas en inglés), se debe obtener un consentimiento por escrito si una escuela quiere registrar los datos de vacunación de un estudiante en el CIIS. La ley no permite que las escuelas utilicen el CIIS para verificar el estado de vacunación de los empleados ni del personal.

Comprobante aceptable de vacunación contra el COVID-19

El comprobante aceptable de vacunación contra el COVID-19 será el mismo que para las demás vacunas requeridas por la escuela. Un estudiante o el personal puede presentar la tarjeta de vacunación que incluye el nombre del proveedor de la vacuna, el nombre del paciente, la fecha, el tipo y el número de lote de la vacuna. Para los estudiantes que recibieron la vacuna en Colorado, la escuela puede verificar el comprobante de vacunación en el CIIS. Las escuelas no necesitan un consentimiento por escrito para consultar los registros de vacunación en el CIIS. Los estudiantes que se vacunan fuera de Colorado pueden presentar tanto sus tarjetas de vacunación como los registros del IIS del estado donde se vacunaron.

Además, el CDPHE ha añadido las vacunas contra el COVID-19 a la sección de «vacunas recomendadas» del certificado de inmunización oficial de Colorado para permitirles a los nuevos estudiantes compartir más facilmente los registros de sus vacunas con la escuela.  

 

Tablero de datos de personas vacunadas contra el COVID-19 dentro de las escuelas públicas de Colorado

Este tablero de datos de vacunación contra el COVID-19 en las escuelas públicas K-12 de Colorado continuará siendo un recurso para las familias, las escuelas, los organismos locales de salud pública, los proveedores de atención médica y otros asociados, y será actualizado para mostrar datos correspondientes al año escolar 2022-2023. Las tasas de vacunación contra el COVID-19 en el distrito, en la escuela y en los niveles de grado pueden ayudar a los padres, tutores, cuidadores, educadores y al personal de la escuela a tomar decisiones informadas sobre prácticas de mitigación que pueden tomar en cuenta para sus hijos y/o para sí mismos. Esto es especialmente importante para los padres de niños con sistemas inmunológicos debilitados y educadores/personal de la escuela con inmunodeficiencia. 

Reportes de resultados de pruebas de detección

Conforme al código 6 CCR 1009-1, los laboratorios clínicos y los proveedores de atención médica están obligados a reportar los resultados de las pruebas de detección del COVID-19 a las autoridades de salud pública. Si el personal de la escuela hace e interpreta las pruebas de detección rápidas en el lugar, están operando como un laboratorio clínico y están obligados a reportar todos los resultados positivos. Asimismo, el código 6 CCR 1009-1 indica que las escuelas y los centros de cuidado infantil también están obligados a reportar a las autoridades de salud pública los casos positivos individuales de los que tienen conocimiento, incluso si las pruebas de detección se hicieron en otro lugar. El COVID-19 y otras condiciones mencionadas en el Apéndice A de CCR 1009-1 (Tabla de enfermedades, condiciones y eventos relacionados con la notificación obligatoria) se declaran como potencialmente peligrosas para la salud pública, y las escuelas pueden divulgar la información necesaria para el control de la enfermedad a los organismos de salud pública sin previo consentimiento por escrito, de conformidad con la excepción por emergencia de salud o seguridad de la FERPA. Esto es así aunque no exista un brote. 

Los CDC ya no recomiendan la investigación de los casos y el rastreo de contactos para el COVID-19. Los organismos de salud pública pueden entrevistar a las personas que tienen COVID-19 y llevar a cabo un rastreo de contactos para determinar quiénes podrían ser contactos cercanos del caso, si ello fuese necesario para informar recomendaciones de control de la enfermedad y mitigar la transmisión durante un brote, pero esto no ocurrirá en todas las situaciones.

Además, el código 6 CCR 1009-1 establece que las escuelas y los proveedores de cuidado infantil están obligados a reportar todos los brotes de COVID-19 a su agencia local de salud pública o al CDPHE en un plazo de 4 horas.

Las escuelas y los proveedores de cuidado infantil deben notificar tanto las sospechas de brotes como los brotes confirmados, y pueden hacerlo de la siguiente manera:

Otras infecciones respiratorias

El COVID-19 se propaga mediante los mismos mecanismos que la gripe, el VRS (virus respiratorio sincicial) y otras enfermedades respiratorias importantes. Por lo tanto, las mismas estrategias que las escuelas han utilizado para proteger a los estudiantes y al personal del COVID-19 frenan asimismo la propagación de estas otras enfermedades. Entre ellas:

  • Vacunarse lo antes posible contra el COVID-19 y la gripe.
  • Alentar a los estudiantes y al personal a quedarse en casa cuando estén enfermos o sean potencialmente contagiosos.
  • Mejorar la ventilación en espacios cerrados.
  • Usar tapabocas en ambientes cerrados.
  • Poner en práctica una buena higiene de manos y respiratoria.
  • Limpiar adecuadamente los espacios y objetos compartidos. 
  • Notificar a los estudiantes, al personal escolar y a los padres sobre los casos conocidos, los brotes y las exposiciones que ocurren en las aulas para que todos estén debidamente informados, vigilen de cerca los síntomas y puedan optar por aumentar las medidas de mitigación personales, según sea necesario.

Además, estas enfermedades comparten muchos síntomas por lo que no siempre es posible distinguirlas entre sí (basándose únicamente en los síntomas); incluso los médicos experimentados enfrentan esta dificultad. Por lo tanto, es importante que cualquier persona que presenta síntomas de una infección respiratoria se haga las pruebas de detección a fin de encontrar una respuesta adecuada a la enfermedad. 

Comportamiento a seguir durante viajes y vacaciones escolares

Es posible que algunas personas, sobre todo las que no aún no están al día con las dosis, tengan un mayor riesgo de contagiarse del COVID-19 cuando estén de viaje. Esto se debe a que a menudo se viaja en vehículos atestados de gente o en espacios reducidos, en los que puede darse un número elevado de contactos estrechos con distintos individuos cuyo estado de vacunación se desconoce.

En tales circunstancias, recomendamos el mismo esquema de estrategias de mitigación que se utilizan en viajes escolares, especialmente para quienes todavía no se han vacunado por completo. Se recomienda que cualquier individuo a partir de los dos años lleve puesto un tapabocas en espacios cerrados, y esta medida es enfáticamente recomendada por los CDC, tanto en transportes públicos como en centros de transporte público.

Debemos instar a las familias y al personal escolar a que se apliquen todas las dosis recomendadas de la vacuna contra el COVID-19 antes de viajar y a que utilicen un esquema de estrategias paliativas para mantenerse seguro. Después de regresar, los estudiantes y el personal deben estar atentos a la aparición de síntomas y hacerse la prueba de detección si fuere necesario. 

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Para obtener más información o si tiene preguntas sobre directrices para la escuela,

comuníquese con CDPHE_COVID_School_Childcare@state.co.us o escanee abajo con un lector de códigos QR. 

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