Guía para educación superior

Actualizado el: 4/26/2021

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College students in lecture distance and wear masks

SI HAY UN CASO CONFIRMADO DE COVID-19 ENTRE ESTUDIANTES O TRABAJADORES:

Esta guía está dirigida a:
  • Instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas. 
  • Instituciones religiosas privadas autorizadas por el Departamento de Educación Superior de Colorado.
  • Escuelas de formación profesional privadas.
  • En el caso de los condados en el Nivel Rojo, la educación presencial puede continuar en espacios interiores conforme a las directrices para la educación superior si:
    • Las clases no pueden llevarse a cabo de forma virtual, por ejemplo, los laboratorios de practica en cadáveres de las escuelas de medicina o los exámenes de prácticas odontológicas; y
    • La instrucción es de carácter crítico o esencial, lo que significa que:
    • La instrucción es necesaria para la capacitación del personal actual o futuro de las infraestructuras críticas; o
    • La parte presencial de la instrucción es requerida por ley para completar el curso, como un curso de manejo o un curso de portación de arma oculta.
Socios clave:

En esta página:
  • Planeación y preparación
    • Operaciones de emergencia
    • Conocimiento de la situación
    • Decisión sobre trabajar a distancia o de manera presencial
  • Pruebas
    • Realización de pruebas durante la cuarentena
    • Repetición de pruebas y cuarentena en el caso de personas que se han recuperado
    • Realización rutinaria de pruebas
    • Informe de los resultados de las pruebas
    • Análisis de aguas residuales
  • Disminución del riesgo de contagio
    • Consideraciones aplicables a todos los contextos
    • Consideraciones aplicables a contextos específicos
  • Preguntas y respuestas
    • Disminución del riesgo de contagio
    • Consideraciones aplicables a todos los contextos
    • Consideraciones aplicables a contextos específicos
  • Enfermos en el campus
    • Identificación de casos
    • Aislamiento
    • Cuarentena
    • Apoyo a los estudiantes durante el aislamiento y la cuarentena
    • Soluciones tecnológicas para llevar a cabo el rastreo de contactos
    • Cooperación en la investigación de casos y el rastreo de contactos
  • Recursos adicionales

Las instituciones de educación superior son responsables de proteger la seguridad de toda la comunidad universitaria, incluyendo a los estudiantes, profesores, personal, empresas de terceros que operen en el campus, visitantes del campus y las comunidades circundantes.

Operaciones de emergencia

Las instituciones de educación superior deben seguir sus procedimientos de operaciones de emergencia establecidos. Cumplir con estas prácticas facilitará una respuesta oportuna y coordinada tanto para el COVID-19, como para otras emergencias que puedan surgir en el campus.Estas organizaciones disponen de otras guías para apoyar las actividades de respuesta a emergencias:

El equipo principal de planeación para la respuesta a emergencias debe incluir miembros de todas las áreas de la institución de educación superior. Estos pueden incluir: 

Asuntos Académicos     Tecnologías de la Información
Oficina Administrativa     Oficina de servicios a estudiantes internacionales
Administración central Asesoramiento legal
Orientación y servicios de salud mental     Agencias locales y estatales de salud pública
Servicios médicos de emergencia     Oficina de información pública
Salud, medio ambiente y seguridad Operaciones de seguridad pública
Instalaciones y operaciones Residencias
Servicios alimentarios     Servicios estudiantiles
Servicios alimentarios     Transporte
Recursos humanos  
Conocimiento de la situación

El conocimiento de los niveles de transmisión del COVID-19 en la comunidad, tanto dentro de la institución como en la comunidad en general, es fundamental para facilitar una respuesta oportuna y proporcionada a la enfermedad. Además, pueden aplicarse restricciones a diversos sectores económicos en función del nivel de restricciones locales y estatales. Las instituciones de educación superior deben desarrollar un proceso para revisar los datos de contagios de manera regular.

El CDPHE tiene muchas herramientas disponibles al público para apoyar el conocimiento de los niveles de contagio del COVID-19. Los datos relevantes deben revisarse tanto a nivel de condado como de estado. Los recursos incluyen:

Decisión sobre trabajar a distancia o de manera presencial

La decisión de operar de manera presencial o a distancia puede ser difícil. Hay muchas consideraciones, y ninguna métrica puede dictar la decisión adecuada para cada contexto. Si se opta por trabajar de manera presencial, es importante asegurarse de que los miembros de la comunidad universitaria sean conscientes de que será necesario que se aíslen o pasen la cuarentena en su residencia local. Esta es una consideración especialmente importante para los estudiantes cuya residencia permanente pueda estar en otro estado cuando decidan si regresan o no al campus.

Las instituciones deben ofrecer opciones de aprendizaje y trabajo a distancia a los estudiantes y al personal, según corresponda, incluyendo a quienes tengan mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. Las instituciones también deben tener en cuenta que las personas que viven o cuidan de personas con mayor riesgo de padecer enfermedades graves, pueden optar por aprender o trabajar a distancia, incluso si su propio riesgo de padecer enfermedades graves es bajo. Además, las instituciones deben fomentar el trabajo y el aprendizaje a distancia en circunstancias en las que no sean necesarias asistir en persona. 

Es imprescindible revisar las políticas de licencia por enfermedad del personal y garantizar que no haya sanciones para los estudiantes o el personal que falten a clase o al trabajo por enfermedad o síntomas del COVID-19. Las políticas punitivas de licencia por enfermedad desalientan la notificación precisa de los síntomas y las exposiciones y aumentan el riesgo de transmisión en la comunidad.

Las políticas de licencia por enfermedad deben estar en consonancia con la Ley de Familias y Lugares de Trabajo Saludables (HFWA, por sus siglas en inglés). Conforme a esta ley, los empleadores deben conceder una licencia remunerada a un empleado en determinadas condiciones, como tener síntomas del COVID-19 y solicitar un diagnóstico médico.

La decisión de pasar del trabajo a distancia al presencial debe tener en cuenta la siguiente lista de factores, que no es exhaustiva:

  • Métricas de transmisión de la enfermedad en el condado y en el estado, incluyendo la tasa de casos y el porcentaje de casos positivos.
  • Métricas de la transmisión de la enfermedad en el campus (si está disponible).
  • Brotes en el campus.
  • Capacidad para realizar pruebas y rastro de contactos, tanto dentro como fuera del campus.
  • Posibilidad de que las personas se aíslen o se pongan en cuarentena en el campus, incluyendo la disponibilidad de alojamiento adecuado, reparto de alimentos y otros servicios necesarios.
  • Disponibilidad de personal para apoyar las operaciones presenciales.
  • Composición de la población estudiantil, incluidos los grupos de mayor riesgo.
  • Aportaciones de la comunidad universitaria y de las partes interesadas de la comunidad circundante, incluyendo a la agencia local de salud pública.

 

El COVID-19 ha requerido una innovación y adaptación sin precedentes de todos los niveles de la sociedad. Las instituciones de educación superior están en una posición única para tomar medidas proactivas para garantizar la seguridad de la comunidad universitaria. La guía se divide a continuación en consideraciones que se aplican a todos los contextos y las que se aplican a contextos específicos. Estas consideraciones no deben considerarse exhaustivas, y las instituciones también deben consultar las guías disponibles de otras organizaciones.

Consideraciones aplicables a todos los contextos

Limitar el número de personas en el campus

Una de las formas más sencillas de que una institución de educación superior reduzca el riesgo para la comunidad universitaria es limitar el número de estudiantes, personal docente, personal de apoyo administrativo, visitantes y otras personas que estén físicamente en el campus. El trabajo y el aprendizaje a distancia son intrínsecamente de menor riesgo que las actividades presenciales.

  • Anime a todos los empleados que no sean críticos para las operaciones presenciales, o que no estén clasificados como empleados esenciales, a seguir trabajando a distancia.
  • Considere limitar el número de visitantes en las instalaciones del campus.
  • Supervise a los visitantes y siga todas las políticas sanitarias mientras se encuentren en el campus, incluyendo las políticas de detección de síntomas y de uso de tapabocas.
  • Apoye a los estudiantes y a los profesores que decidan participar en la modalidad de educación a distancia.
  • Fomente y facilite el trabajo a distancia del personal administrativo y de apoyo.
  • Evite las reuniones presenciales para el personal administrativo y de apoyo, incluso para el personal que decida trabajar de manera presencial.
  • Escalone los turnos y los horarios de trabajo para limitar el número de personas que se encuentren en el campus al mismo tiempo.

 

Limite la exposición innecesaria de los miembros de la comunidad universitaria

Las instituciones de educación superior deben garantizar que las personas que decidan estar físicamente en el campus no expongan a los demás miembros de la comunidad universitaria a un riesgo excesivo mediante comportamientos que aumenten el peligro de transmisión de la enfermedad.

  • En el caso de los estudiantes que necesiten alojamiento en el campus, limítese a un estudiante por habitación, si es posible.
  • Garantice el distanciamiento físico en las áreas comunes y haga cumplir las restricciones de capacidad.
  • Anime a las personas que se desplacen hacia/desde el campus a utilizar sus vehículos personales en lugar del transporte público.
  • Limite las reuniones de grupo, sociales o no, fuera de las clases. Las reuniones en el campus y las autorizadas por la escuela deben ser aprobadas previamente y llevarse a cabo conforme a las directrices del CDPHE para eventos en ambientes cerrados y al aire libre. Las instituciones pueden exigir a los miembros de la comunidad universitaria que asistan a reuniones multitudinarias que se pongan en cuarentena tras su regreso al campus. 
  • Disuada a las personas de realizar viajes innecesarios durante las vacaciones y los fines de semana. Consulte más adelante la guía sobre los viajes fuera del campus.
  • Identifique proactivamente y desaliente la asistencia a posibles situaciones de exposición de alto riesgo fuera del campus, incluyendo fiestas, festivales y otras reuniones o eventos públicos masivos.
  • Después de un viaje de alto riesgo o de otra actividad de alto riesgo, incluso en ausencia de una exposición conocida al COVID-19, considere la posibilidad de hacer cumplir un periodo de cuarentena voluntaria o de transición. 

 

Garantice la seguridad de los espacios de aprendizaje y de trabajo

  • Los tapabocas son recomendados para personas en espacios públicos en ambientes cerrados y son requeridos por la ley federal y/o estatal en algunas circunstancias.
  • En los condados con una tasa de incidencia de enfermedad mayor a 35 por cada 100,000 (conocido dentro del Sistema de Indicadores 3.0 como condados color azul, amarillo, naranja, rojo y morado), exigir a los estudiantes, profesores y personal, que lleven tapabocas en los espacios de aprendizaje y trabajo cuando están presente 10 personas o más sin vacunarse o personas cuyo estado de vacunación se desconoce.
  • Los tapabocas son requeridos en todo transporte público y masivo, incluyendo los autobuses escolares, para personas de 2 años y mayores, lo mismo aplica para los centros de transporte dentro de los EE.UU. según la ley federal.
  • En todos los condados de Colorado, sin importar la tasa de incidencia, se requiere de tapabocas en ciertos contextos, incluyendo los establecimientos de cuidado de salud (también en centros de cuidado de salud universitarios), escuelas de preescolar a preparatoria y centros de cuidado infantil y otros establecimientos de mayor riesgo, sujetos a ciertas exenciones como la inhabilidad de poder tolerar médicamente el uso del tapabocas o en niños menores de 11 años.
  • Garantice una distancia de 6 pies (aproximadamente 2 metros) o más entre todos los estudiantes, profesores y personal. Asegúrese de que las clases permitan un distanciamiento físico adecuado.
  • Para las actividades en las que no es posible permanecer a una distancia de 6 pies (por ejemplo, el entrenamiento fisioterapéutico), limite tanto la duración de la exposición como el número de contactos únicos en la medida de lo posible.
  • Respete las restricciones de capacidad para los espacios y las actividades.
  • Limite, siempre que sea posible, el uso compartido de equipos y otros recursos.
  • Lleve a cabo una mayor limpieza de los espacios en el campus conforme a la Guía de limpieza del CDPHE.
  • Maximice la eficacia de la ventilación de los espacios interiores. (Guía sobre ventilación)
  • Cierre o restrinja el acceso a contextos de alto riesgo, incluidos los gimnasios y los servicios recreativos.
  • Asegúrese de que los servicios auxiliares para los estudiantes, como las librerías, comercios minoristas y de alimentación, mantenimiento, etc., respeten las guías correspondientes a su sector.
  • Mantenga registros de asistencia y de visitas ordenados y detallados para permitir el rastreo de contactos. 
  • Los estudiantes, profesores y el personal que decidan participar en actividades con alto riesgo de transmisión del COVID-19 deben considerar la posibilidad de permanecer fuera del lugar de trabajo/aula, incluso si no se sabe que tienen el COVID-19.
  • Estas actividades pueden incluir los deportes en equipos, las grandes reuniones sociales y los viajes frecuentes, entre otras actividades.

Cree una cultura de seguridad y apoyo

  • Proporcione información clara sobre el COVID-19 y las políticas del campus, utilizando ilustraciones y textos fáciles de entender en varios idiomas.
  • Utilice señalaciones para recordarle a las personas las técnicas de higiene adecuadas y otras medidas de seguridad, como el distanciamiento físico y el uso del tapabocas.
  • Utilice los canales de comunicación estudiantil existentes y considere programas de liderazgo entre los mismos estudiantes para educar y reforzar los comportamientos responsables. 
  • Actualice los códigos de conducta estudiantil para promover un comportamiento responsable tanto dentro como fuera del campus y la cooperación con los funcionarios de salud estatales y locales, incluyendo la investigación de casos y el rastreo de contactos.
  • Considere la posibilidad de crear contratos sociales o compromisos en el campus para que los estudiantes reconozcan que aceptan respetar los códigos de conducta y las políticas sobre el COVID-19 del campus, y que respetarán las órdenes de salud pública estatales y locales de aislamiento y cuarentena.
  • Cree mecanismos de reporte anónimos (como líneas telefónicas directas o encuestas en línea) para que los estudiantes y el personal informen sobre problemas de prevención de infecciones y de seguridad.
  • Aplique los procesos disciplinarios para los estudiantes que no cumplan con las estrategias requeridas de reducción de riesgo.

Promueva el uso del tapabocas

Los profesores, el personal y los estudiantes que no realicen actividades industriales o de atención de salud deben usar un tapabocas que cubra tanto la nariz como la boca. Estos pueden comprarse o ser fabricados por ellos mismos para su propio uso. Las instrucciones se encuentran en el sitio web de los CDC. Los tapabocas son recomendados para personas en espacios públicos en ambientes cerrados y son exigidos por ley federal y/o estatal en ciertas circunstancias.

  • En los condados con una tasa de incidencia de enfermedad mayor a 35 por cada 100,000 (conocido dentro del Sistema de Indicadores 3.0 como condados color azul, amarillo, naranja, rojo y morado) los tapabocas deben ser usados en espacios públicos en ambientes cerrados donde están presentes 10 o más personas sin vacunarse o personas cuyo estado de vacunación se desconoce.
    • Las siguientes personas no deben usar tapabocas:
      • Niños/as menores de 2 años.
      • Quienes tengan problemas para respirar o se encuentren inconscientes.
      • Quienes no puedan quitarse el tapabocas sin ayuda.
    • Se pueden considerar alternativas a los tapabocas (incluyendo protectores faciales transparentes) para:
      • Personas sordas o con problemas de audición, si el cubrirse la cara interfiere con el uso de prótesis auditivas (aunque primero se deben considerar estilos de tapabocas alternativos).
      • Personas que interactúan con quienes dependen de la lectura de labios para comunicarse.
  • Los tapabocas son requeridos en todo transporte público y masivo, incluyendo los autobuses escolares, para personas de 2 años y mayores, lo mismo aplica para los centros de transporte dentro de los EE.UU. según ley federal.
  • En todos los condados de Colorado, sin importar la tasa de incidencia, se requiere de tapabocas en ciertos contextos, incluyendo los establecimientos de cuidado de salud (también en centros de cuidado de salud universitarios), escuelas de preescolar a preparatoria y centros de cuidado infantil y otros establecimientos de mayor riesgo, sujetos a ciertas exenciones como la inhabilidad de poder tolerar médicamente el uso del tapabocas o en niños menores de 11 años.
  • Asegúrese de que los tapabocas se usan correctamente, con la nariz y la boca cubiertas.
  • Considere la posibilidad de restringir las actividades en las que haya que quitarse los tapabocas (por ejemplo, comer, hacer un esfuerzo vigoroso) al aire libre y a los espacios en ambientes cerrados no públicos con limitaciones y restricciones de tamaño de los grupos.
  • Guía adicional para el uso del tapabocas.

Exija la detección diaria de los síntomas para todos los miembros de la comunidad universitaria

 

  • Exija la detección diaria de síntomas y fomente el control diario de la temperatura de todos los miembros de la comunidad universitaria.
    • En el caso de las personas que residan en el campus, la detección debe realizarse antes de salir de su habitación o entrar en las áreas comunes.
    • En el caso de las personas que no residan en el campus, la detección debe realizarse antes de su llegada al campus.
  • Los responsables del campus pueden considerar el uso de una aplicación de teléfono móvil u otro mecanismo para que todos los miembros de la comunidad universitaria demuestren haber realizado la detección de síntomas.
  • Cree directrices claras para que las personas que den positivo con síntomas los puedan seguir, incluyendo el no asistir a clase u otras actividades presenciales hasta que no se les haga una evaluación adicional.
  • Remita a las personas sintomáticas a un proveedor de servicios médicos para que les realicen pruebas y evaluaciones, además de la Herramienta de apoyo para la detección de síntomas del COVID de Colorado.
  • Desarrolle protocolos para el manejo de los miembros de la comunidad universitaria que presenten síntomas (vea más adelante para más información).
  • Si se requiere tomar la temperatura antes de acceder a determinadas instalaciones o servicios, coloque mesas de control fuera de la entrada y facilite el distanciamiento físico de las personas que esperan para ser evaluadas. 
  • Cree señalizaciones y recordatorios para que los estudiantes, los profesores y el personal lleven a cabo el proceso de detección de síntomas al menos una vez al día y antes de asistir a actividades en el campus.

Promueva prácticas de higiene y limpieza que reduzcan el riesgo de transmisión de la enfermedad

  • Exija lavarse las manos con frecuencia a la llegada, a la salida y durante el día, y disponga de desinfectante para manos en las áreas públicas.
  • Coloque señalizaciones para el personal y los alumnos sobre las medidas de higiene y seguridad.
  • Desaliente el uso de objetos compartidos, y limpie y desinféctelos entre cada uso.
  • Desarrolle procedimientos para mantener la limpieza de cualquier vivienda en el campus y escalone el acceso a las áreas compartidas.
  • Programe regularmente la limpieza y desinfección de todas las áreas compartidas y comunes, centrándose en las de alto contacto.

Garantice la vacunación adecuada de los miembros de la comunidad universitaria

Aunque actualmente no hay ninguna vacuna aprobada para proteger contra el COVID-19, muchas otras vacunas son seguras y eficaces para reducir el riesgo de otras enfermedades en el campus. Reducir el riesgo de gripe, sarampión, meningitis y otras enfermedades prevenibles (tanto comunes como graves) es una forma eficaz de mantener la seguridad y la salud de la comunidad universitaria. 

  • Considere la posibilidad de exigir o fomentar la vacunación contra la gripe para todas las personas del campus.
  • Considere la posibilidad de realizar una clínica sobre gripe en el campus o promueva fluvaxcolorado.org para obtener más información y ubicar los lugares donde la gente puede vacunarse contra la gripe.
  • Difunda activamente información que fomente la vacunación contra la gripe (recursos adicionales).
  • Asegúrese de que la documentación de las vacunas requeridas y recomendadas esté actualizada y completa para todos los miembros de la comunidad universitaria.
    • Meningococo (MenACWY y MenB)
    • Virus del papiloma humano (VPH)
    • Tétanos, difteria y tosferina (Tdap o Td)
    • Sarampión, paperas, rubeola (MMR)
    • Varicela (VAR)
    • Neumococo (PCV13 y PPSV23)
    • Hepatitis (HepA y HepB)
    • Influenza haemophilus tipo b (Hib)


Apoye las estrategias de afrontamiento y la resiliencia

Las estrategias de mitigación de riesgos puestas en práctica en respuesta a la pandemia del COVID-19 pueden provocar sentimientos de aislamiento social y poner a prueba los mecanismos habituales para hacer frente a una situación. Las instituciones de educación superior deben asumir un papel activo en el apoyo a la salud mental y emocional de la comunidad universitaria. Estos pasos pueden incluir:

  • Aumentar la disponibilidad de los servicios de asesoría, incluyendo la asesoría virtual.
  • Fomentar y apoyar los comportamientos que tienen un impacto positivo en la salud mental y emocional, incluyendo la conexión con los compañeros, el ejercicio y el sueño.
  • Desalentar activamente e intervenir contra la estigmatización de las personas que dan positivo o han estado expuestas al COVID-19. 
  • Difundir activamente información sobre los servicios de salud mental para casos de crisis, incluyendo la Línea Nacional de Prevención del Suicidio (1-800-273-8255 para inglés, 1-888-628-9454 para español), el Chat de crisis de Lifeline o el 911. 
  • Información adicional relacionada con el apoyo a la salud mental y emocional en el contexto del COVID-19.
Consideraciones aplicables a contextos específicos

Salones de clase

Las clases más pequeñas y aquéllas que se imparten en espacios menos propicios para la transmisión de la enfermedad (por ejemplo, en áreas exteriores) son de menor riesgo que las clases más grandes y aquéllas que se imparten en espacios con potencial de transmisión de alto riesgo (por ejemplo, mal ventilados, muy concurridos).

  • Asegúrese de que los estudiantes y el profesorado hayan completado el proceso de detección de síntomas antes de llegar a clases.
  • En la medida de lo posible, apoye el aprendizaje en línea o a distancia para las personas que decidan no asistir a clases presenciales, que tengan condiciones médicas que las pongan en mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por COVID-19 y las que sigan precauciones de aislamiento o cuarentena. 
  • Disponga de un plan para facilitar el cambio de toda la clase a la enseñanza a distancia si se producen casos de COVID-19 entre los asistentes o si el instructor se encuentra aislado o en cuarentena.
  • Considere la posibilidad de realizar cambios curriculares que faciliten las reuniones de grupos pequeños para debates interactivos en lugar de clases magistrales con gran asistencia (por ejemplo, “aula invertida” [flipped classroom]), o que solo cuenten con la asistencia presencial para las actividades que no se puedan realizar a distancia (por ejemplo, las sesiones de laboratorio).
  • Mantenga una distancia de 6 pies entre los asistentes y considere la posibilidad de utilizar aulas más grandes para albergar clases con menos estudiantes.
  • Mantenga registros de asistencia/planos de distribución de asientos precisos para facilitar el rastreo de contactos.

Residencias universitarias, residencias fuera del campus, residencias de las hermandades y fraternidades estudiantiles y otras situaciones de alojamiento compartido

Las situaciones de viviendas compartidas, que implica que numerosas personas compartan áreas comunes interiores (como los baños, las cocinas, los pasillos y otras), tiene un mayor riesgo de transmisión de enfermedades que las viviendas individuales, en las que cada persona (o unidad familiar) dispone de sus propias instalaciones sin compartir áreas comunes. 

El riesgo en el alojamiento compartido puede aumentar en situaciones en las que los funcionarios del campus tienen menos influencia sobre el funcionamiento del edificio, como las residencias de las hermandades y fraternidades estudiantiles y otros complejos de viviendas fuera del campus que atienden a los estudiantes. Los funcionarios del campus deben alentar a los operadores de estas instalaciones a seguir prácticas de control de enfermedades, coherentes con las que se practican en las residencias del campus.

Las situaciones de vivienda compartida pueden plantear retos adicionales cuando se identifican casos del COVID-19. Los funcionarios de los campus y los responsables de las viviendas compartidas deben colaborar con los funcionarios de salud pública estatales y locales, a la hora de determinar los contactos cercanos y de proporcionar alojamiento que permita llevar a cabo un aislamiento y cuarentena eficaces. 

Las situaciones en las que las actividades sociales se centran en torno a la vivienda compartida (por ejemplo, las viviendas de las hermandades y fraternidades estudiantiles) también suponen un mayor riesgo. Las instituciones de educación superior deben ser proactivas a la hora de elaborar y comunicar las políticas relativas a las reuniones de los estudiantes en estos entornos. Estas políticas pueden incluir la exclusión de las actividades en el campus durante 14 días o más para los asistentes a dichos eventos, así como para los ocupantes de los lugares en los que estos se realicen. 

 

Servicio de alimentos, restaurantes y comedores escolares

Las instituciones de educación superior deben apoyar a los restaurantes y comedores escolares para que adapten sus operaciones a fin de disminuir el riesgo de transmisión de enfermedades, sin dejar de ofrecer opciones de comidas nutritivas y apetecibles. Estas adaptaciones pueden incluir facilitar los pedidos por adelantado y para llevar, sólo comer en espacios exteriores y opciones de entrega a domicilio.

Se pueden considerar adaptaciones especiales para facilitar las entregas a domicilio de los proveedores de alimentos que se encuentren fuera del campus. Esto puede incluir permitir, que los vehículos de reparto usen el estacionamiento para visitas del campus y proporcionar espacios cerca de las entradas de las residencias para la entrega de alimentos sin contacto.
Además, considere el siguiente cambio para reducir el riesgo de transmisión en comedores y servicios de alimentación:

  • Evite el uso de aparatos compartidos.
  • Evite las opciones de comida y bebida de autoservicio.
  • Ofrezca opciones para llevar.
  • Asegúrese de que los clientes no compartan los alimentos ni los utensilios, incluyendo los utilizados para servirse.
  • Proporcione contenedores de eliminación de residuos sin contacto (con pedal o automáticos).
  • Instale métodos de pago sin contacto cuando sea práctico.
  • Proporcione estaciones para la higiene de manos de los clientes.
  • Guías para restaurantes y servicios de alimentación.

Comercios minoristas y otros negocios

Al igual que en otros contextos, las instituciones de educación superior deben apoyar a las empresas en la adaptación de sus servicios para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades. Esto puede incluir el apoyo a opciones de venta minorista y entregas al aire libre, facilitando las políticas de evaluación de salud de los empleados y eliminando las barreras a las entregas.

Los comercios minoristas y otros negocios que sirven a la comunidad universitaria deben seguir los requisitos específicos de su sector y las mejores prácticas disponibles tanto en el sitio web del CDPHE como en el de los CDC: 

 

Centros de recursos para discapacitados

Los centros de recursos para discapacitados pueden ser un recurso importante para proporcionar a los estudiantes y al personal las adaptaciones, las modificaciones y la asistencia necesaria en relación con su riesgo de respuesta grave a causa del 
COVID-19.

  • Considere la posibilidad de establecer centros de recursos para discapacitados como principal punto de contacto para las personas que soliciten adaptaciones, modificaciones y asistencia.
  • Cree políticas estandarizadas para apoyar una evaluación justa y equitativa de las adaptaciones, incluyendo políticas en torno a:
    • Documentación requerida, en su caso.
    • Alcance de las adaptaciones disponibles.
    • Prácticas de comunicación y divulgación.
  • Facilitar el acceso a los recursos y equipos para apoyar el aprendizaje y el trabajo a distancia, incluyendo:
    • Personas sordas o con problemas de audición.
    • Personas con capacidad visual limitada.
    • Personas que necesiten otros dispositivos especializados de interfaz humana o de entrada de datos.
  • CDC: Personas con mayor riesgo.

Servicios de salud en el campus

Los servicios de salud del campus se enfrentarán a retos especiales a la hora de prestar los servicios de atención habituales y, al mismo tiempo, apoyar los esfuerzos para reducir la propagación del COVID-19 y de otras enfermedades respiratorias en el campus. Las instituciones de educación superior pueden considerar la posibilidad de asociarse con proveedores externos para garantizar el acceso a los servicios de vacunación, pruebas y atención rutinaria. 
Los servicios de salud del campus deberían considerar la posibilidad de reorientar los limitados recursos de personal y espacio hacia los servicios que se prestan mejor en un contexto presencial, o que se benefician de la práctica dentro de la comunidad universitaria. Estos servicios pueden incluir:

  • Facilitar las pruebas y la evaluación de las enfermedades de importancia para la salud pública, incluyendo el COVID-19 y otras enfermedades de transmisión viral (por ejemplo, varicela, sarampión).
  • Servicios de salud reproductiva de rutina y de emergencia, incluyendo las infecciones de transmisión sexual y la planificación familiar.
  • Evaluación y tratamiento de otras enfermedades agudas de gravedad leve a moderada.
  • Vacunación contra la gripe.

Los servicios que pueden ser prestados de mejor manera por socios externos incluyen:

  • Consultas anuales.
  • Otras vacunas rutinarias (disponibles en muchas farmacias).
  • Manejo de enfermedades crónicas.

Los proveedores de servicios de salud del campus deben respetar las mismas directrices pertinentes que los proveedores de atención de salud en otros contextos, entre otros:

Consideraciones para viajes

Los viajes exponen a las personas a un riesgo adicional de contraer el COVID-19 a través de varios mecanismos. Los viajes pueden implicar vehículos públicos saturados, en los que puede producirse un contacto estrecho con un elevado número de contactos únicos. Las prácticas de reducción de riesgos pueden ser menos consistentes durante los viajes, y los viajeros pueden trasladarse sin saberlo a zonas de alta incidencia o a través de ellas. Incluso con todas las precauciones adecuadas, los viajes exponen a las personas a un nuevo grupo de contactos.

Las instituciones de educación superior deben desaconsejar los traslados innecesarios fuera del campus durante los fines de semana y los recesos, y tomar medidas para proteger a la comunidad universitaria y garantizar la continuidad de las operaciones académicas durante los recesos más largos.

Viajes durante vacaciones y recesos académicos

Muchas personas pueden desear viajar a casa o visitar a familiares o amigos durante las vacaciones y los recesos programados. Las vacaciones son una de las épocas de mayor propagación del COVID-19. Las instituciones deben aconsejar a los miembros de la comunidad universitaria que para protegerse a sí mismos, a sus amigos y a sus seres queridos, es necesario planear cuidadosamente y tener en cuenta los riesgos que conlleva.

  • Anime a los miembros de la comunidad universitaria a que reconsideren sus planes de viaje en vacaciones/recesos, apoyando a las personas en la elección de las opciones más seguras para ellos y sus familiares. Esto puede incluir apoyar las celebraciones navideñas a distancia, manteniendo los dormitorios abiertos durante la temporada de vacaciones. En el caso de las personas que deban salir del campus, apoye los planes de viaje que minimicen el riesgo para los miembros de la comunidad universitaria, sus familias y la comunidad en general. Un modo de viajar más seguro es hacerlo en un vehículo privado con el menor número de paradas entre la salida y la llegada.
  • Cuando sea posible, los miembros de la comunidad universitaria deben tener la oportunidad de aprender a distancia durante 14 días antes de un receso programado, permitiéndoles limitar el contacto cercano antes de interactuar con personas que no son miembros de la comunidad universitaria. Esto reducirá el peligro de exponer a los miembros de la familia que puedan tener un mayor riesgo de respuesta grave por el COVID-19. 
  • Pueden ofrecerse pruebas a los miembros de la comunidad universitaria cerca del final del periodo de transición de 14 días, y los resultados deberían estar disponibles antes del viaje previsto. Toda persona que tenga un resultado de prueba positivo debe posponer el viaje mientras pasan por el periodo de aislamiento. Esto evita que alguien con una infección asintomática por el COVID-19 infecte a otros durante el viaje.
  • Se debe informar a las personas de que una prueba negativa solo muestra una “foto instantánea” del estado de su enfermedad del COVID-19 en ese momento en particular, y que aún podrían enfermarse en una fecha posterior. Por lo tanto, deben seguir con el procedimiento de detección de síntomas de COVID-19 y realizarse la prueba y otras evaluaciones si posteriormente presentan síntomas. 
  • Aconseje a los estudiantes que se preparen para una serie de posibles situaciones después de un receso programado, incluyendo la necesidad de aislamiento o cuarentena si se enferman o están expuestos mientras se encuentran fuera del campus. También deben estar preparados para los cambios en las órdenes de salud pública estatales o locales, o en caso de que la institución decida pasar a la enseñanza a distancia. En caso de viajar, los estudiantes deben llevar consigo todo lo necesario para el aprendizaje a distancia.
  • Antes de regresar al campus, los estudiantes y el personal deben autoevaluarse para detectar síntomas o cualquier contacto con personas sintomáticas o con exposiciones conocidas al COVID-19. Se debe pedir a las personas con síntomas o exposiciones que se aíslen o pongan en cuarentena antes de viajar.

Viajes fuera del campus durante el semestre

Los estudiantes pueden desear viajar durante el semestre. Estos viajes presentan un mayor riesgo de exposición al COVID-19, tanto para la comunidad universitaria como para las personas que se encuentran en el destino del viaje. La corta duración de estos traslados puede hacer más difícil la cuarentena antes de la salida y después del regreso.

Hay que desaconsejar los viajes innecesarios durante el semestre, especialmente para los estudiantes que participan en el aprendizaje presencial. Las instituciones pueden optar por exigir que las personas que decidan viajar fuera del campus durante el semestre se pongan en cuarentena antes de reanudar el aprendizaje y otras actividades presenciales. Estos requisitos pueden aplicarse de forma universal o solo durante los momentos de mayor transmisión del COVID-19 en la comunidad o en el campus. 

 

Precauciones especiales para viajes de alto riesgo

Las instituciones de educación superior pueden considerar la posibilidad de exigir un periodo de cuarentena y/o la realización de pruebas a todas las personas que lleguen de países o regiones con altos índices de transmisión del COVID-19 o a las personas que participen en actividades de alto riesgo durante los recesos. Las personas deben ser informadas de la necesidad de ponerse en cuarentena a su regreso tan pronto como sea posible para facilitar la planeación anticipada.

Es importante tener en cuenta que la cuarentena o las pruebas antes de la llegada al campus no garantizan que una persona no se infecte durante las actividades dentro o fuera del campus, durante el viaje o después de llegar. Por lo tanto, es probable que la cuarentena tras la llegada al campus proteja más a la comunidad universitaria.

Las pruebas del COVID-19 son una herramienta fundamental para el control de la enfermedad que debe emplearse junto con otras herramientas, en lugar de depender únicamente de ellas. Consulte la información detallada del CDPHE sobre las pruebas de detección. 

A continuación, se exponen otras consideraciones específicas para las instituciones de edu

Realización de pruebas durante la cuarentena

Se recomienda que las personas que se encuentren en cuarentena se sometan a una prueba RT-PCR para COVID-19 al menos cinco días después de su última exposición a una persona con COVID-19. La realización de pruebas en este intervalo de tiempo puede facilitar la detección de infecciones asintomáticas. Se deben realizar pruebas inmediatamente si una persona presenta síntomas del COVID-19, incluso si una prueba anterior resultó negativa. 

Una persona que ha estado expuesta al COVID-19 debe seguir monitoreando los síntomas durante 14 días, aunque tenga una o más pruebas negativas. 

Repetición de pruebas y cuarentena en el caso de personas que se han recuperado de una infección previa del COVID-19

El CDPHE no recomienda repetir la prueba durante al menos 90 días a las personas a las que ya se les ha confirmado que tienen el COVID-19, excepto en circunstancias particulares en discusión con las entidades de salud pública o un proveedor de servicios de salud. 

Es posible que estas personas no tengan que estar en cuarentena durante este periodo de 90 días si se identifica que han estado expuestas a alguien con COVID-19, siempre y cuando ellas mismas no presente síntomas. Las decisiones sobre la cuarentena de estas personas deben discutirse con las agencias de salud pública o con un proveedor de atención de salud.

Realización rutinaria de pruebas

Muchas instituciones de educación superior han adoptado la realización de pruebas rutinarias como parte de una estrategia general de protección de su comunidad universitaria frente al COVID-19. 

En general, realizar pruebas a las personas solo al entrar en el campus es insuficiente, ya que las personas pueden infectarse de COVID-19 durante las actividades dentro y fuera del campus o podrían ser presintomáticas al llegar al campus. La participación en actividades presenciales por parte de la comunidad universitaria puede ser un contexto de mayor riesgo que las actividades previas a la llegada al campus.

Las estrategias de prueba más eficaces implican la realización de pruebas rutinarias a todos los miembros de la comunidad universitaria. Puede ser conveniente realizar pruebas específicas más frecuentes cuando exista un mayor riesgo de transmisión, ya sea debido a las mayores tasas de contagio en la comunidad, a la pertenencia a grupos de alto contagio o a la participación en actividades de mayor riesgo. Estas instituciones deben tomar en cuenta la guía de los CDC.

Informe de los resultados de las pruebas

Los laboratorios clínicos y los proveedores de atención de salud están obligados a notificar los casos a las autoridades de salud pública. A continuación, las autoridades de salud pública entrevistan a las personas que tienen COVID-19 y llevan a cabo el rastreo de contactos para determinar quiénes podrían ser contactos cercanos del caso, y hacen recomendaciones sobre el aislamiento y la cuarentena. No obstante, se pide a las instituciones de educación superior que notifiquen los casos aislados de COVID-19 a su organismo local de salud pública. Las escuelas pueden revelar esta información a las autoridades de salud pública sin necesidad de un consentimiento previo por escrito en virtud de la excepción relativa a las emergencias sanitarias o de seguridad de la Ley de los Derechos Educativos y Privacidad Familiar (FERPA, por sus siglas en inglés: Family Educational Rights and Privacy Act), ya que una persona con COVID-19 representa una amenaza potencial para la salud y la seguridad de otras personas en la escuela. Esto es válido incluso si no se trata de un brote. 

Las instituciones de educación superior están obligadas a informar de todos los brotes a su agencia local de salud pública o al CDPHE en un plazo de 24 horas según la ley. Las instituciones deben notificar tanto los brotes sospechosos como los confirmados.

Los funcionarios del campus pueden informar de los brotes:

  • Llenando el Formulario de Informe de Brotes del CDPHE y enviándolo por correo electrónico a cdphe_covid_outbreak@state.co.us. 
  • Llamando a su agencia local de salud pública.
  • Llamando al CDPHE al (303) 692-2700.
Análisis de aguas residuales

Las instituciones de educación superior pueden considerar el monitoreo de las partículas del virus COVID-19 en las aguas residuales como parte de la estrategia para detectar infecciones en el campus. Las investigaciones han demostrado que las personas pueden transmitir el virus antes de presentar síntomas, o incluso en ausencia de ellos. Los análisis de aguas residuales pueden permitir la identificación temprana de estos casos, lo que permite a las instituciones comenzar a realizar pruebas específicas a los individuos.

Sin embargo, los análisis de aguas residuales, si se llevan a cabo, deben ser solo una parte de una estrategia global de seguimiento del COVID-19. El monitoreo de las aguas residuales también tiene importantes limitaciones. Es posible que algunas personas contagiadas con el COVID-19 no emitan nunca partículas víricas en los residuos, y otras sustancias presentes en las aguas residuales pueden inhibir su detección (incluyendo los detergentes de los productos de limpieza e higiene).

Se solicita a las instituciones interesadas en realizar el monitoreo del COVID-19 en aguas residuales que se asocien con organizaciones externas, incluidos el CDPHE y el Sistema Nacional de Vigilancia de Aguas Residuales de los CDC para conocer y aplicar las mejores prácticas.

Tenga en cuenta que las personas deberán aislarse y permanecer en cuarentena en su residencia local. Asegúrese de informar a la comunidad universitaria de este requisito antes de su llegada al campus. Esta es una consideración especialmente importante para los estudiantes cuya residencia permanente pueda estar en otro estado cuando decidan si regresan o no al campus.

Identificación de casos

Cualquier persona que tenga síntomas del COVID-19 debe someterse a pruebas inmediatamente y seguir las precauciones de aislamiento mientras espera los resultados de las pruebas. Las personas que hayan estado expuestas a alguien con COVID-19 pero no presentan síntomas deben hacerse la prueba unos siete días después de su última exposición a la persona infectada. 

Síntomas del COVID-19

Fiebre o escalofríos Pérdida reciente del gusto o el olfato
Tos Dolor de garganta
Falta de aire o dificultad para respirar Congestión o secreción nasal
Fatiga Náuseas o vómito
Dolores musculares o corporales Diarrea
Dolor de cabeza  

Debe notificarse a la autoridad local de salud pública en un plazo de 24 horas después de detectar cualquier caso en el campus.

Las personas sospechosas de tener COVID-19 y las que dan positivo pueden haber infectado a otras personas dos días antes de la aparición de los síntomas o de tener un resultado positivo en la prueba. Para determinar quiénes pueden haber estado expuestos y deben someterse a las pruebas, deben identificarse los contactos cercanos lo antes posible. 

Caso confirmado: persona que ha dado positivo al virus COVID-19 mediante determinadas pruebas de laboratorio (normalmente PCR). Los profesionales de salud pública asignarán al caso una definición utilizando las definiciones de casos y brotes de COVID-19 de Colorado. 

Caso probable: una persona que presenta síntomas del COVID-19 después de estar expuesta a otra con COVID-19 que no ha dado negativo en la prueba PCR; O una persona que ha dado positivo utilizando una prueba de antígeno inmediatas. 
La información está disponible utilizando las definiciones de casos y brotes de COVID-19 de Colorado. 

La “exposición” consiste en haber tenido un “contacto cercano” con alguien que tiene COVID-19 confirmado o probable durante el periodo en que esa persona puede ser contagiosa. 

Las personas con COVID-19 y síntomas, se consideran contagiosas desde dos días antes de la aparición de los síntomas hasta 10 días después. 

Las personas que dan positivo en la prueba del COVID-19, pero que no han tenido síntomas, se consideran contagiosas durante los dos días anteriores a la toma de la muestra para la prueba y durante los 10 días posteriores, excepto cuando presenten síntomas posteriormente. Las personas que presentan síntomas graves o que están inmunodeprimidas deben consultar a su médico para determinar si pueden ser contagiosas durante más tiempo. 

El “contacto cercano” suele definirse como uno de los siguientes:

  • Estar cerca (por ejemplo, a menos de 6 pies) de una persona infectada por COVID-19 durante al menos 15 minutos en total, incluso si ese tiempo se compone de numerosos intervalos más cortos.
  • Atender a una persona infectada por COVID-19 sin el equipo de protección individual (EPI) adecuado. 
  • Tener contacto físico directo con una persona infectada por COVID-19.
  • Compartir utensilios para comer o beber con alguien que tenga una infección por COVID-19.
  • Estar expuesto a las gotículas respiratorias de un enfermo de COVID-19 (a través de estornudos, tos, gritos, etc.).

El hecho de que se considere “expuestos” a los estudiantes que se encuentran en la misma aula con alguien que tiene una infección por COVID-19 se determina en función de una serie de factores, como el entorno, los protocolos de distanciamiento físico en el aula, su tamaño, la ventilación y los protocolos de desinfección empleados en el aula. 

Dado que las sesiones de clase suelen durar mucho más de 15 minutos y pueden incluir diferentes actividades y configuraciones, el contacto prolongado, incluso a distancias superiores a 6 pies, puede convertir a alguien en un “contacto cercano”. 
Las agencias locales de salud pública, en conjunto con las instituciones, llevarán a cabo una investigación del caso para determinar qué información y orientaciones deben proporcionarse a los individuos de la clase afectada. Además, el departamento de salud local correspondiente iniciará el rastreo de contactos. 

Dependiendo del entorno y de los tipos de interacción personal, las exposiciones de “contacto cercano” de alto riesgo pueden producirse en menos de 15 minutos y a distancias superiores a 6 pies, por ejemplo, al toser, estornudar, cantar o en la realización de esfuerzos vigorosos en espacios interiores, que se sabe que aumentan el riesgo de propagación de la enfermedad.


Aislamiento

El aislamiento significa quedarse en casa y no ir al trabajo, a la escuela ni a las actividades cuando una persona está enferma o ha sido diagnosticada con el COVID-19. El aislamiento dura al menos 10 días después de la aparición de los síntomas y 24 horas después de estar sin fiebre sin ayuda de medicamentos antifebriles y si la persona muestra una mejora de los síntomas. 

En el caso de las personas que no han presentado síntomas, el aislamiento dura 10 días a partir del día en que tuvieron el primer resultado de prueba positivo. En circunstancias excepcionales (por ejemplo, si una persona estaba muy enferma o tiene ciertos problemas médicos), el aislamiento puede durar 20 días. Los expertos en salud pública no recomiendan la repetición de las pruebas para decidir cuándo terminar el periodo de aislamiento, salvo en circunstancias excepcionales en consulta con un proveedor de servicios médicos.

Los estudiantes, profesores y el personal enfermo deben recibir instrucciones de no volver a las clases, a las actividades del campus o a los entornos grupales de manera presencial sino hasta que hayan cumplido los criterios de los CDC para suspender el aislamiento en casa. Se pide a las personas que notifiquen a los funcionarios del campus si presentan síntomas del COVID-19, tienen un resultado positivo en la prueba del COVID-19, o se exponen a alguien con síntomas del COVID-19 o a un caso confirmado o sospechoso. 

Es importante que quienes se encuentran aislados no realicen viajes de larga distancia o interestatales para aislarse en otro lugar. Si una persona no se va a aislar en su residencia habitual, dentro o fuera del campus, solo debe trasladarse a una residencia privada a la que pueda llegar en un solo viaje, en un vehículo privado y sin detenerse. Por ejemplo, pueden optar por permanecer en una residencia familiar en la misma ciudad que su centro de estudios superiores, donde puedan separarse más fácilmente de otras personas (incluyendo a los familiares).

Los estudiantes, profesores y personal con síntomas de COVID-19 deben separarse inmediatamente de los demás miembros de la comunidad universitaria. Las personas que estén enfermas deben regresar a su residencia local, a menos que sea necesaria la atención médica urgente en función de la gravedad de los síntomas, y seguir la 
Guía de los CDC si está enfermo o debe cuidar de alguien que lo esté. 

El personal de atención médica del campus debe poner en práctica las precauciones estándar y las basadas en la transmisión cuando atiendan a personas con síntomas o con pruebas positivas del COVID-19. Establecer procedimientos para transportar de forma segura a cualquier persona enferma a un lugar donde pueda ser aislada de los estudiantes, profesores y personal sanos, o hasta un proveedor de atención de salud. Si llama a una ambulancia o lleva a alguien al hospital, comuníquese primero para avisar que la persona puede tener COVID-19. Consulte también Lo que el personal de atención de salud debe saber sobre el cuidado de los pacientes con COVID-19 confirmado o posible. 

Cuarentena

La cuarentena significa quedarse en casa y no ir al trabajo, a la escuela y/o a las actividades después de que una persona haya estado en contacto cercano con alguien que tenga COVID-19. La cuarentena dura 7, 10 ó 14 días desde la última exposición a una persona que pueda ser contagiosa. Si una persona que está en cuarentena presenta síntomas o tiene un resultado positivo en la prueba, debe aislarse y sus contactos tendrán que ponerse en cuarentena. 

Al igual que quienes se aíslan, las personas que estén en cuarentena no deben realizar viajes de larga distancia o interestatales para estar en cuarentena en otro lugar. 

Una persona debe seguir las instrucciones de cuarentena para las exposiciones posteriores, incluso después de que se haya completado el periodo de cuarentena inicial.

 

Apoyo a los estudiantes durante el aislamiento y la cuarentena

Los administradores del campus deben prepararse con antelación para separar inmediatamente a las personas que deban ser aisladas o puestas en cuarentena, proporcionando opciones de aprendizaje a distancia y acceso a habitaciones individuales con baños separados, de ser posible, en los dormitorios u otras instalaciones de alojamiento. Las viviendas estudiantiles desocupadas pueden ser designadas para este fin. 

Las instituciones deben considerar maneras de gestionar y apoyar a los estudiantes, al personal y a los profesores que deban aislarse o ponerse en cuarentena, tanto física como emocionalmente. Los estudiantes que viven en el campus pueden necesitar apoyo adicional para asegurarse de que puedan completar su aislamiento o cuarentena de manera segura. Los estudiantes en viviendas compartidas fuera del campus pueden necesitar ayuda para conseguir un alojamiento alternativo mientras están bajo aislamiento o cuarentena. Considere la posibilidad de facilitar la entrega de alimentos, baños separados y chequeos de bienestar virtuales para los estudiantes. 

Las instituciones pueden optar por proporcionar o facilitar la realización de pruebas a las personas en cuarentena para posibilitar que se terminen antes las precauciones de cuarentena. Estas pruebas deben realizarse después del quinto día de la exposición.  

Las instituciones pueden seguir la Guía de los CDC para viviendas compartidas para quienes comparten viviendas dentro o fuera del campus. Recursos adicionales para estudiantes, profesores y personal.

Brotes

Todos los posibles brotes de COVID-19 deben ser notificados a las autoridades de salud pública del condado donde se encuentra el campus durante las 24 horas siguientes a su detección. 

Un brote en una institución de educación superior se define como dos o más casos de COVID-19 confirmados en laboratorio entre estudiantes o el personal que viven en hogares distintos en contacto entre sí, con inicio de síntomas o una fecha de prueba positiva (si son asintomáticos) dentro de un periodo de 14 días. 

Tenga en cuenta que, para la definición de brote, una residencia estudiantil o una residencia de hermandad o fraternidad estudiantil no se considera un solo hogar. Determinar los contactos cercanos en entornos de viviendas compartidas puede ser complejo y, por lo tanto, deben determinarse con la cooperación de los funcionarios de salud pública. Los compañeros de piso y de habitación se considerarán contactos cercanos. Las autoridades de salud pública determinarán qué otras personas del entorno de viviendas compartidas son también contactos cercanos y deben ponerse en cuarentena. 

Cuando hay un brote, el objetivo principal es minimizar la propagación del virus. La estrategia principal es aislar a las personas enfermas o contagiosas, poner en cuarentena a las personas expuestas a individuos enfermos o contagiosos y determinar si es conveniente realizar pruebas adicionales en ese entorno.

  • Los estudiantes, los profesores y el personal con una prueba positiva o con síntomas del COVID-19 deben ser aislados inmediatamente por un periodo de 10 días (instrucciones de aislamiento), ya sea en su casa (si es local), en su dormitorio o en una sala de aislamiento designada. No están permitidos los viajes durante el aislamiento, a excepción de los traslados breves en solitario, en un vehículo personal que no requiera ninguna parada y que no cruce las fronteras estatales. 
  • Las personas que hayan estado expuestas y en contacto cercano con alguien que tenga síntomas del COVID-19 o una prueba del COVID-19 positiva, deben ponerse en cuarentena, monitorear los síntomas del COVID-19 y buscar realizarse la prueba si se presentan indicios. Los contactos que permanezcan asintomáticos pueden considerar la posibilidad de hacerse la prueba al menos cinco días después de la exposición. Todas las personas que deban estar en cuarentena deben monitorear los síntomas durante 14 días, incluso si siguen un periodo de cuarentena más corto.
Soluciones tecnológicas para apoyar el rastreo de contactos

La aplicación Notificaciones de exposición está disponible para dispositivos iOS y Android. Esta aplicación alerta de forma anónima a las personas participantes si han estado en contacto cercano con una persona participante que tenga COVID-19. 
No se revelará la identidad de la persona infectada.

Estas aplicaciones, y otras tecnologías similares, pueden proporcionar un importante mecanismo adicional a las instituciones de educación superior para garantizar la seguridad de la comunidad universitaria. Las instituciones de educación superior deberían considerar la posibilidad de fomentar decididamente el uso de estas aplicaciones para las personas que participan en actividades presenciales en el campus.

Estas herramientas deben emplearse junto con otras estrategias de rastreo de contactos, y no sustituyen la cooperación plena y activa con las agencias locales de salud pública para identificar a las personas que puedan haber estado expuestas al COVID-19.

 

Cooperación en la investigación de casos y el rastreo de contactos

La investigación de los casos requiere la plena cooperación entre los estudiantes, profesores y personal con quienes están rastreando los contactos y los funcionarios de salud pública. La plena cooperación con este proceso permite una respuesta de salud pública más rápida y una prevención de infecciones más eficaz. 

En el caso de que no se proporcione la información necesaria para la investigación de un caso o esta se considere poco fiable o no confiable, pueden ser necesarias medidas de salud pública más amplias (y potencialmente más perturbadoras). Por ejemplo, se puede exigir que todos los miembros de un dormitorio estén en cuarentena si los contactos de un caso dentro del dormitorio no se pueden determinar de forma confiable mediante entrevistas con el caso y los contactos.

Si una persona de una clase da positivo, ¿todos los de esa clase se ponen en cuarentena, o no han estado necesariamente “expuestos”?

En algunos casos, es posible que toda la clase tenga que ponerse en cuarentena, pero no en todos los casos. Cada caso será evaluado individualmente por los funcionarios de salud local, quienes aconsejarán a las instituciones sobre el curso de acción apropiado. Las agencias locales de salud pública, en colaboración con las instituciones, llevarán a cabo investigaciones de los casos para ayudar a definir la respuesta adecuada. 

 

En algunos casos, es posible que toda la clase tenga que ponerse en cuarentena, pero no en todos los casos. Cada caso será evaluado individualmente por los funcionarios de salud local, quienes aconsejarán a las instituciones sobre el curso de acción apropiado. Las agencias locales de salud pública, en colaboración con las instituciones, llevarán a cabo investigaciones de los casos para ayudar a definir la respuesta adecuada. 

Toda persona que tenga contacto cercano con alguien con COVID-19 confirmado o con síntomas del COVID-19 de reciente aparición debe ponerse en cuarentena, contando el periodo de inicio a partir de la última fecha en que estuvo con dicha persona. Las personas que deban estar en cuarentena serán contactadas por las autoridades de salud pública en colaboración con la institución de educación superior. Los contactos de los contactos cercanos no necesitan estar en cuarentena. 

 

¿Puede una escuela revelar el nombre de los estudiantes, profesores o miembros del personal que tienen COVID-19?

Las escuelas están obligadas a revelar los nombres de las personas con COVID-19 a las autoridades de salud pública. Las escuelas no deben revelar el nombre de los estudiantes, profesores o miembros del personal con COVID-19 a otros profesores, personal, estudiantes, padres, medios de comunicación o cualquier persona ajena a las autoridades de salud pública. 

 

¿La Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar (FERPA) limita la información que las escuelas pueden compartir con las autoridades de salud pública durante las investigaciones del COVID-19? 

En lo que respecta a la confidencialidad y la privacidad de los estudiantes, la Ley Federal de Derechos Educativos y Privacidad Familiar (FERPA, por sus siglas en inglés) prohíbe compartir información relacionada con la salud, excepto en determinadas circunstancias bien definidas, incluyendo, entre otras, compartir información con funcionarios especificados con fines de auditoría o evaluación y con los funcionarios correspondientes en emergencias de salud y seguridad. La notificación a la agencia de salud pública estatal o local de una enfermedad de reporte obligatorio en un estudiante o de un brote en una escuela no infringe las leyes de confidencialidad de la FERPA. En estos casos, las escuelas pueden revelar datos personales a los funcionarios de salud pública sin el consentimiento previo de los padres.

 

¿Están las personas totalmente protegidas si llevan un tapabocas y se mantienen a 6 pies de distancia?

El uso de tapabocas y mantener la distancia física reducen el riesgo de propagación de la enfermedad. Sin embargo, dado que ninguna medida protege al 100 % contra la propagación de la enfermedad, las personas pueden contagiarse con el COVID-19 aunque estén a 6 pies de distancia y lleven tapabocas. Por lo tanto, el cumplimiento de estas directrices no elimina la necesidad de establecer una cuarentena basada en otros factores. La agencia local de salud pública trabajará con la institución para determinar el curso de acción más apropiado en función del entorno. Los contactos cercanos de las personas con COVID-19 deben ponerse en cuarentena.

 

¿Qué tipo de tapabocas deben portar los profesores, el personal y los estudiantes?

Los profesores, el personal y los estudiantes que no realicen actividades industriales o de atención médica deben usar un tapabocas o cubierta de tela que cubra tanto la nariz como la boca y se ajuste perfecta y cómodamente al rostro. Los tapabocas deben estar hechos de varias capas de tela y permitir respirar sin dificultad. Estos pueden comprarse o ser fabricados por ellos mismos para su propio uso. Las instrucciones se encuentran en el sitio web de los CDC. Los CDC no recomiendan el uso de polainas o protectores faciales.

¿Cuándo debe una institución implantar la modalidad de aprendizaje en línea o a distancia, ya sea para una clase individual o para todo el campus?

Las instituciones deben colaborar estrechamente con las agencias locales de salud pública para determinar el mejor curso de acción si se detectan uno o más casos de COVID-19 en el campus. Se puede aconsejar a las instituciones que pasen temporalmente al aprendizaje en línea si se detecta un brote y pueden optar por implementar el aprendizaje en línea si un gran número de estudiantes o instructores no pueden asistir a las clases presenciales.

¿Puede una prueba negativa liberar a alguien de la cuarentena?

Las personas que no tengan contacto con aquellas de alto riesgo y tengan una prueba negativa 48 horas antes de que se interrumpa la cuarentena (el día 5 o después) pueden dejar la cuarentena después de 7 días desde la exposición. Estas personas deben seguir monitoreando los síntomas durante 14 días, incluso después de una o más pruebas negativas.

 

¿Cuándo se da por terminado un brote? 

Un brote se da por terminado cuando han pasado 28 días desde que la última persona empezó a tener síntomas y no se han producido nuevos casos. Si la última persona no tuvo síntomas, utilice el día en que se le hizo la prueba como referencia.

 

¿Cuál es la diferencia entre “aislamiento” y “cuarentena”

El aislamiento separa a las personas que tienen una enfermedad contagiosa (es decir, alguien que tiene síntomas o una prueba positiva del COVID-19) de los demás mientras puedan transmitir la enfermedad. La cuarentena separa y restringe a las personas que han estado expuestas al COVID-19, pero que no han desarrollado la enfermedad ni presentan evidencia de infección. La cuarentena ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad de las personas que se vuelven infecciosas después de la exposición. Esto es muy importante en el caso del COVID-19 porque las personas pueden contagiar la enfermedad incluso cuando no tienen síntomas.

 

¿Necesitan los estudiantes, los profesores o el personal, identificados como casos de COVID-19, una prueba negativa para volver al campus? 

No es necesaria una prueba negativa para volver al campus, y una prueba negativa antes de que finalice su periodo completo de aislamiento no significa que puedan volver antes. Los CDC y el CDPHE no recomiendan repetir las pruebas para terminar el período de aislamiento de una persona con presencia confirmada del COVID-19, excepto en circunstancias muy excepcionales cuando lo recomiende un proveedor de atención de salud.